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TOMANDO EL PULSO A LA AVIFAUNA DE LA SIERRA DEL POBO

SEGUIMIENTO DE AVES COMUNES REPRODUCTORAS. AÑO 2018

Turra o ganga-ortega. Foto: Carlos Pérez

Las personas mayores, al hablar sobre cómo ha cambiado la vida silvestre de los campos y montes de sus pueblos a lo largo de su experiencia vital, suelen coincidir en que, por lo general, aquella ha venido a menos.

Es cierto que muchos de ellos tuvieron un contacto más intenso y prolongado con la Naturaleza durante su juventud que ahora, durante su vejez. Es cierto, que el peso de la añoranza de sus años de mocedad es inevitable. Pero, al mismo tiempo, cada vez hay más evidencias de que los animales y plantas silvestres que están vinculadas a los medios agrarios están sufriendo una intensa y drástica regresión, en Aragón y en Europa.

Pareja de perdices en el ribazo de un bancal. Foto: Chusé Lois Paricio

Pero la información basada en testimonios, pese a ser valiosa, no es suficiente como argumento. Hacen falta datos. Por eso, desde hace años en diversos países se han puesto en marcha programas de seguimiento de las poblaciones de aves que muestran las variaciones demográficas, así como otros para conocer las variaciones en cuanto al área de distribución. Ambos tipos de programas se están aplicando, tanto para aves reproductoras como para las invernantes. En muchos casos, como ciencia ciudadana.

Ciencia ciudadana en el Alto Alfambra

El año pasado iniciamos nuestra participación en el programa de Seguimiento de Aves Comunes Invernantes (SACIN) que organiza SEO/BirdLife en un itinerario que sigue el bosque de ribera de la Arboleda Singular de Jorcas, Ababuj y Aguilar del Alfambra.

Los páramos de la vertiente oriental de la Sierra del Pobo albergan unas singulares poblaciones de aves vinculadas a los ambientes esteparios y a los roquedos abiertos por el río Alfambra, en los términos de Ababuj, Aguilar del Alfambra y Camarillas. Por ello han sido declaradas Zona de Especial Protección para las Aves «Parameras del Alfambra». Son singulares estas poblaciones por que en algunos casos, como el rocín (Chersophilus duponti) o la turra (Pterocles orientalis) son las situadas en el límite altitudinal para la península Ibérica pues penetran en el piso oromediterráneo.

Pastizales mediterráneos y matorrales subarbustivos muy poco densos son los ambientes dominantes en la ZEPA «Parameras del Alfambra»

Las aves propias de los ambientes esteparios europeos están también en regresión por la disminución del pastoreo. Muchas de ellas son especies propias de los ambientes subdesérticos del norte de África y de Oriente Medio. Las actuales poblaciones ibéricas proceden de poblaciones que habitaban en las escasas estepas naturales peninsulares viéndose favorecidas por la deforestación que generó seudoestepas a partir de la actividad ganadera y agrícola en tiempos históricos.

SEO/BirdLife desarrolla desde hace más de 20 años un programa de Seguimiento de Aves Comunes Reproductoras (SACRE) que tiene como objetivo conocer las tendencias poblacionales de la avifauna española durante el periodo primaveral. Con los resultados anuales se elaboran informes públicos y con los resultados de varios años (mejor décadas) se puede demostrar las tendencias y, por consiguiente, demostrar a la sociedad y administraciones la realidad de la naturaleza a efectos de cambios en la gestión.

Se trata de conocer qué lo que puede estar pasando en las poblaciones de aves de los páramos del Alto Alfambra al producirse una disminución de la ganadería extensiva.

Bisbita campestre (Anthus campestris), un pequeño pájaro de presencia estival en el Alto Alfambra. Foto: Uge Fuertes

Definiendo el itinerario

Lo primero que se requiere es elegir una zona a estudiar. Para nosotros no fue sencillo pues debe estar recorrida por caminos para ser realizada, debe ajustarse a una determinada cuadrícula de 10 x 10 km y debe incluir los ambientes naturales cuya avifauna se desea conocer. Lo más práctico era que sea el recorrido sea circular.

A continuación se define la unidad de muestreo. Se definen 20 puntos en hábitats homogéneos situados entre sí un mínimo de 500 metros de distancia y en los que habrá que registrar todas las aves vistas u oídas durante cinco minutos dos veces cada primavera. El recorrido puede hacerse a pie, en bici o en coche. Los datos se toman solo en el punto de observación, no entre puntos.

Los puntos de muestreo deben estar en hábitats homogéneos y bien caracterizados. Los datos que se recogen año tras año en un mismo tipo de hábitat en diferentes parcelas de distintas comunidades permiten conocer las tendencias globales pues con una buena muestra se amortiguan las particularidades locales.

Después se realiza el recorrido caracterizando el hábitat y tomando las coordenadas de los 20 puntos. Esto lo hicimos Chusé Lois Paricio y yo una mañana de finales de abril. Se trataba de un itinerario circular En nuestro caso recorrimos el itinerario a pie y, después de hacer una buena caminata de más de 20 km, comprobamos que no podía realizarse sin terminarlo antes de las once de la mañana, momento establecido por las instrucciones por ser mayor la actividad y, por tanto, la detectabilidad de las aves. Así pues, el transecto lo definimos para recorrerlo en coche.

Itinerario del seguimiento de Aves reproductoras.

La primavera de 2018

La primera jornada de campo debe hacerse entre el 15 de abril y el 15 de mayo, momento en el que la actividad de los reproductores tempranos en máxima. En nuestro caso se hizo el 5 de mayo. La segunda visita se tiene que realizar entre el 15 de mayo y el 15 de junio, periodo de mayor actividad de los reproductores más tardanos, siendo en nuestro caso el 12 de junio. Como la cabecera del Alfambra, por su altitud, lleva siempre retraso fenológico, desplazamos las fechas de los muestreos hacia el final de cada periodo.

Estos deben realizarse a primeras horas de la mañana.

Se registran todos los contactos visuales y auditivos obtenidos durante cinco minutos y que correspondan a ejemplares distintos, diferenciando si se encuentra a menos o a más de 25 metros de distancia del observador.

El primer punto de observación se sitúa en lo alto de El Cerro, el alargado páramo que se estrecha hacia la ermita de la Virgen de la Peña …

… y que vierte hacia la Hoya de la Virgen.

Ya se podía apreciar la abundancia de terrera común …

La terrera común es un aláudido estival

La ruta se encamina hacia el largo valle de Cañaseca, primero entre pastizales y sembrados de cereal que remontan por la Loma de la Cueva…

… en donde resuenan con insistencia los cantos de las bubutas que marcan territorio …

La bubut (Upupa epops) es un ave de dieta insectívora y de presencia estival en el Alto Alfambra pues inverna en el África subsahariana. Foto: Chusé Lois Paricio

El camino cruza el río Alfambra, que se introduce por los estrechos del Canto de la Hoz. Es un paraje en el que se ven aves propias de los campos, de los bosques de ribera, del río y de los roquedos que allí mismo asoman.

Se remonta la rambla Catalana que desciende por la otra parte de Cañaseca. Allí las laderas están pobladas por matorrales de villomera, agrillo y vizcodera. Estos espinos son muy del gusto de pájaros como el mosquitero papialbo …

Mosquitero papialbo es un activo pajarico insectívoro y también propio del matorral mediterráneo. Foto: Carlos Pérez

la curruca mirlona …

Curruca mirlona en un espino. Foto: Carlos Pérez

y el escribano hortelano …

El escribano hortelano crían en los matorrales muy abiertos. Foto: Carlos Pérez
Un seto de pequeños agrillos deslinda dos campos de cereal

Estas especies acaban de recalar en estas tierras tras su viaje migratorio desde tierras africanas. Estos días están muy activas en pleno celo, marcando territorio y estableciendo las parejas antes de construir el nido. Sus poblaciones son discretas pues los matorrales son escasos.

Son días de mucha actividad para el cuco que, igualmente, se encuentra en pleno quehacer reproductor tras su migración prenupcial.

Abundan las presas del cuco en los matorrales y pastizales. Foto: Carlos Pérez

El camino deja Cañaseca por una de sus laderas y remonta por Las Peñuelas …

y después por Las Capurutas, donde se asoma a los barrancos que descienden hacia el término de Galve …

y se acerca al cabezo de Batiosa (1.502 m).

Se extienden un mar de páramos que suavemente ascienden por las laderas de la sierra del Pobo…

en donde se alternan los matorrales abiertos de erizo …

… con los herbazales de gramíneas, el buscado pasto de los -antaño- grandes rebaños de Ababuj, Aguilar del Alfambra, El Pobo o Camarillas.

Es el hábitat preferido de la turra que, sin ser abundante, es fácil de ver en vuelo acercándose a alguno de los escasos puntos de agua …

La turra o ganga-ortega tiene su límite altitudinal ibérico en estos páramos. Foto: Carlos Pérez

Hacia el este se abren suaves vales que alimentan la Rambla Catalana …

Es el reino de la alondra común que abunda por doquier. Con mucho, la especie más abundante en este ambiente.

El camino recorre la infinita llanura de la Sierra …

Buscamos con la vista o el oído al sisón. Sin rastro de él. Era común hace años. Hoy su situación en estos páramos lleva la misma tendencia regresiva que padece en la península Ibérica. No es de extrañar pues su ausencia.

Sí que se oyen, pero no se ven, los rocines (o alondra ricotí) que sin ser tampoco muy abundantes sí que están bien repartidos siendo común su canto, sobre todo al amanecer …

El rocín (Chersophilus duponti) puede verse a lo largo de todo el año. Foto: Uge Fuertes

El camino inicia su decidido descenso hacia Los Collados, al pie de la Muela, repoblada de un pinar laricio que acusa la prolongada sequía incluso en la Umbría …

Bancales con orla espinosa y una chopera de viejos cabeceros ofrece hábitat a otras especies como el pardillo, la cardelina, el escribano soteño o el pinzón vulgar

Pardillo común o pajarel. Foto: Carlos Pérez

La fuente del Hontanar alimenta el arroyo que desciende por el barranco de Gascón …

Estampa otoñal del barranco de Gascón. A la izquierda, la Muela. Al fondo a la derecha, la Sierra.

Nos es raro ver sobrevolar, y en ocasiones cazar, al águila calzada buscando presas por este mosaico de cultivos herbáceos, pastizales y arboledas.

Águila calzada, una rapaz forestal que caza en ambientes abiertos. Foto: Carlos Pérez

El camino desciende y cruza al Alfambra por la palanca. Es el dominio de las aves del soto fluvial. Se acerca al pueblo y se desvía hacia El Prado donde un conjunto de huertos con muro de piedra y abundancia de espinos …

ofrece hábitat al mirlo, ruiseñor común, herrerillo cmún, curruca capirotada, carbonero común o petirrojo …

Petirrojo, un pajarico de los hueros. Foto: Carlos Pérez

Y, al poco, se alcanza el río Alfambra de nuevo donde concluye el recorrido …

Y los datos …

Entre las dos visitas se observaron 411 ejemplares correspondientes a 44 especies. En el primer recorrido (05.05.2018) fueron 238 ejemplares de 38 especies mientras que en el segundo (12.06.2018) se registraron 173 ejemplares de 29 especies.

Se ofrece la lista de aves observadas, correspondiendo el primer y el segundo dato a la primera y segunda visita, respectivamente:

Buitre leonado (Gyps fulvus): 3/0

Águila calzada (Hieratus pennatus): 1/0

Abejero europeo (Pernis apivorus): 3/0

Perdiz común (Alectoris rufa): 2/3

Codorniz (Coturnix coturnix): 0/1

Ganga ortega (Pterocles orientalis): 9/0

Paloma torcaz (Columba palumbus): 0/1

Cuco (Cuculus canorus): 10/3

Abubilla (Upupa epops): 11/1

Abejaruco común (Merops apiaster): 8/0

Alondra común (Alauda arvensis): 62/51

Cogujada montesina (Galerida theklae): 2/2

Terrera común (Calandrella brachydactyla): 20/24

Alondra ricotí (Chersophilus duponti): 5/6

Golondrina común (Hirundo rustica): 4/0

Bisbita campestre (Anthus campestris): 11/2

Lavandera boyera (Motacilla flava): 2/0

Petirrojo (Erithacus rubecula): 4/1

Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos): 4/1

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros): 1/0

Collalba gris (Oenanthe oenanthe): 3/1

Collaba rubia (Oenanthe hispanica): 1/0

Tarabilla común (Saxicola torquata): 1/1

Zorzal charlo (Turdus viscivorus): 0/2

Mirlo común (Turdus merula): 2/2

Curruca capirotada (Sylvia atricapilla): 0/2

Curruca mirlona (Sylvia hortensis): 0/1

Zarcero común (Hippolais polyglotta): 1/2

Carbonero común (Parus major) 5/2

Herrerillo común (Parus caeruleus): 3/0

Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli): 3/2

Agateador común (Certhia brachydactyla): 3/0

Corneja negra (Corvus corone): 3/2

Gorrión molinero (Passer montanus): 1/0

Gorrión chillón (Petronia petronia): 2/6

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs): 15/19

Pardillo común (Carduelis cannabina): 18/13

Jilguero (Carduelis carduelis): 6/0

Verderón común (Carduelis chloris): 1/3

Verdecillo (Serinus serinus): 1/11

Escribano hortelano (Emberiza hortulana): 4/4

Escribano montesino (Emberiza cia): 1/0

Escribano soteño (Emberiza cirlus): 2/0

Escribano triguero (Emberiza calandra): 0/4

Rebalba o collalba gris. Foto: Carlos Pérez

La primavera próxima … ¡volveremos a por nuevos datos!