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INVERNADA DE AVES EN LA ARBOLEDA SINGULAR

ENTRE JORCAS Y AGUILAR DEL ALFAMBRA

La ribera del río Alfambra, a su paso por Jorcas, Ababuj y Aguilar del Alfambra, atraviesa un espacio agrario dedicado mayoritariamente a los cultivos de secano (cereal y girasol). Los márgenes de estos campos mantienen espinos que en algunos casos llegan a formar setos arbustivos. Estas plantas se introducen en la ribera donde forman un estrato arbustivo bajo el dosel de los chopos cabeceros. En algunos enclaves, la mayor proximidad del freático o el fácil acceso al agua, hay pequeños huertos o prados frescos, lo que concede mayor diversidad a los agroecosistemas.

Estos arbustos ofrecen sus frutos durante el invierno a una comunidad de aves que encuentran su alimento durante una estación de escasos recursos.

Mirlo común. Foto: Carlos Pérez

Los setos arbustivos y los campos agrícolas de estos pueblos del Alto Alfambra complementan a dos ecosistemas contiguos: el bosque de ribera ….

… y el río.

Por ello hace un año decidimos sumarnos al programa de ciencia ciudadana «Seguimiento de Aves Comunes Invernantes» (SACIN) que desde hace un tiempo organiza SEO-BirdLife asumiendo el registro de aves siguiendo dicha metodología en una parcela del Alto Alfambra situada entre la Loma del Cuartal de Jorcas hasta El Prado de Aguilar del Alfambra, pasando por el Molino de Ababuj.

Agateador común. Foto: Carlos Pérez

La primera jornada de campo fue realizada el 21 de diciembre de 2018 registrándose 455 ejemplares de 18 especies. La segunda, tuvo lugar el 10 de febrero de 2019. Estos son los datos obtenidos para cada especie en cada uno de los dos muestreos.

Pardillo común (Carduelis cannabina): 284/40

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs): 65/140

Paloma zurita (Columba oenas): 35/5

Corneja negra (Corvus corone): 9/6

Mirlo común (Turdus merula): 4/10

Escribano soteño (Emberiza cirlus): 9/10

Jilguero (Carduelis carduelis): 6/4

Gorrión común (Passer domesticus): 15/3

Carbonero común (Parus major): 5/7

Cogujada común (Galerida cristata): 4/0

Gavilán común (Accipiter nisus): 1/0

Agateador común (Certhia brachydactyla): 2/3

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus): 1/0

Pito real (Picus viridis): 0/2

Milano real (Milvus milvus): 1/0

Chochín (Troglodytes troglodytes): 2/0

Pinzón real (Fringilla montifringilla): 0/3

Busardo ratonero (Buteo buteo): 1/0

Zorzal común (Turdus philomelos): 0/2

Herrerilo común (Parus caeruleus): 1/0

Cuervo grande (Corvus corax): 0/2

Escribano triguero (Emberiza calandra): 0/2

Águila real (Aquila crhysaetos): 0/2

Urraca (Pica pica): 1/0

Buite leonado (Gyps fulvus): 0/3

Trepador azul (Sitta europaea): 0/2

Desconocidos: 8/16

Dos jornadas de campo en todo el invierno 2018/2019 para registrar las aves es un muestreo muy escaso para extraer conclusiones que sean significativas. Por ello, hay que tener cautela a la hora de analizar los resultados. Pero se enriquecen al considerar los datos registrados en el invierno 2017/2018.

Cardelinas o jilgueros. Foto: Carlos Pérez

El número de ejemplares al inicio del invierno (455) es muy superior al registrado a mitad del mismo (250). Sin embargo, la diferencia en la riqueza entre los dos muestreos es similar (18 y 20 especies) siendo para el conjunto de las dos jornadas de 27 especies (28 en la campaña pasada).

Destaca el predominio del pardillo común, especialmente abundante a finales de diciembre y mucho menos a mediados de febrero. Estos resultados pueden tener relación con la abundancia de pipas, alimento de gran calidad, al haberse retrasado la recolección más de dos meses debido a las copiosas lluvias de octubre que encharcaron y empaparon numerosos campos. Son muy superiores a los que se registraron en 2017/2018, un año sin esta anomalía agrícola.

Bando de pardillos. Foto: Carlos Pérez

El pinzón vulgar es la segunda especie en abundancia. Esta fue menor al inicio que al final del invierno, a diferencia de lo que ocurrió el año pasado. El efectivo es mayor a mitad del invierno que a su inicio. Es un ave más vinculada a los rastrojos de cereal que al girasol.

La paloma zurita ha sido observada en ambos muestreos no siéndolo en el invierno anterior. Es posible que le haya beneficiado la abundancia de pipas en los secanos del Alto Alfambra.

No se han visto los grandes bandos de zorzal real, algo que fue tan destacable al inicio de la pasada invernada. Ni tampoco, otras especies estrictamente invernantes como el picogordo o el esmerejón, siendo además mucho menos comunes los pinzones reales. Es posible que el menor rigor de este invierno en zonas del centro y del norte de Europa, de donde proceden las poblaciones que arriban en el Alto Alfambra.

¡Volveremos en diciembre!