Portada » Actualidad » Naturaleza » Medio Físico » LA MUELA DE GALVE

LA MUELA DE GALVE

UN ITINERARIO GEOLÓGICO

La importancia y el reconocimiento del patrimonio paleontológico de Galve es un hecho. Es el fruto del trabajo realizado desde hace décadas, tanto por investigadores foráneos como por aficionados locales.

En esta zona se han realizado también diversas investigaciones en el ámbito de la estratigrafía, tanto para distinguir las formaciones geológicas que se suceden en la transición del Jurásico al Cretácico en esta zona como con el objetivo de afinar la datación de los materiales en los que se encuentran los fósiles descubiertos. Algunos de los estudios son de reciente actualidad habiendo sido también referidos en este blog.

En el entorno de Galve hay parajes en los que, además de los restos paleontológicos, pueden encontrarse estructuras geológicas y otros indicios de los procesos de la actividad del planeta Tierra para cuya interpretación no hace falta ser un especialista.

Algunos de los parajes más interesantes son atravesados por un itinerario que accede a la Muela de Galve, un paraje de gran belleza e interés arqueológico.

Este itinerario lineal de 4,36 km de longitud (ida) y de una dificultad baja en su mayor parte, aunque en su tramo final se acerca a una zona de acantilados en la que conviene poner atención. Está disponible en Wikiloc pinchando en este enlace.

La ruta comienza en el propio pueblo de Galve. En la plaza del Ayuntamiento hay señales indicadoras que encaminan a los «Dinosaurios» por una buena pista agrícola, junto a la que crecen unos magníficos chopos cabeceros. Una pista que atraviesa campos dedicados al cultivo de cereal o de alfaz …

El suelo agrícola de este paraje corresponde a los sedimentos (limos, arenas y gravas) aportados por el río Alfambra a lo largo del Cuaternario. Es una vega o llanura de inundación.

Son tierras muy fértiles que se extienden desde la ladera en la que se ubica el pueblo de Galve hasta la ladera de enfrente, donde se encuentra la mina de arcilla. En buena parte son regados, si el caudal del río lo permite, por la acequia que arranca de los Ríos Altos.

Son los materiales que aparecen con círculos rojos sobre un fondo marrón claro (nº 44).

Como el río Alfambra presenta crecidas de forma regular, sus riberas no han sido completamente cultivadas dedicándolas parcialmente a su aprovechamiento ganadero (pastos frescos por la proximidad del nivel freático) y forestal (dehesa de chopos cabeceros). Una inteligente gestión de los recursos naturales.

Una vez se alcanzan las réplicas del Aragosaurius ischiaticus y del Iguanodon galvensis

… hay que seguir el curso descendiente del río a través de la arboleda hasta alcanzar el puente medieval.

Antes de cruzarlo recomendamos observar con detalle los sillares de esta construcción del siglo XV. Están hechos de una roca sedimentaria conocida como arenisca por estar constituida mayormente por granos de arena cementados.

Puede verse que los pequeños estratos de arenisca que forman los sillares presentan angulaciones entre sí. Es un tipo de estructura sedimentaria conocida como estratificación cruzada. Para comprender mejor su formación puede verse este vídeo.

En la superficie de las areniscas se observan unas pequeñas cavidades de dimensiones milimétricas. Son alvéolos. Una forma de relieve propia de la alteración de la arenisca al quedar a la intemperie.

Tras cruzar el puente aparece una señal indicadora de la Ruta de los Alcamines, sendero de pequeño recorrido PR-TE 36 (Galve-Alfambra), cuyas marcas y balizas seguiremos un buen tramo de nuestra ruta.

Al poco de caminar encontraremos unos estratos de una arenisca blanca, color que se aprecia mejor cuando se encuentra una superficie fresca de la roca, pues en su mayor parte están colonizada por líquenes.

Los estratos de arenisca están inclinados. Presentan buzamiento. En realidad, forman parte de una potente serie de estratos que se acumularon durante la era Secundaria (Mesozoico), que fueron plegados durante la orogenia Alpina, la que originó -entre otras- la cordillera Ibérica, y que posteriormente fueron desmantelados. Por ello no vemos un pliegue en toda su continuidad.

En el seno de la arenisca se aprecian unas grietas. Son diaclasas, fracturas de la roca sin signos de movimiento formadas bajo las tensiones que ocurrieron bien en el Mesozoico (durante la evolución de la cuenca sedimentaria) o en el Terciario (durante la orogenia Alpina).

Estas areniscas están acompañadas por arcillas rojas, sobre las que crece mejor el matorral, en este caso de aliagas, tomillos y jarillas, pequeñas matas muy austeras y resistentes a la sequía y a la insolación.

Seguiremos ascendiendo suavemente por el sendero. Si nos giramos, a nuestra espalda, veremos
muy bien unos estratos inclinados, en la otra margen del río.

Son los mismos estratos que estamos encontrando en nuestro recorrido tal como señalan las flechas rojas del siguiente mapa.

Han sido abiertos por la erosión fluvial cuya corriente incide perpendicularmente sobre ellos. Formaron parte de un pliegue de tipo sinclinal. Este sinclinal es de dimensiones kilométricas encontrándonos ahora en un extremo (Ríos Bajos) y estando el otro hacia el este, en los Ríos Altos, allá donde el Alfambra se abre en la vega de Galve.

Corte geológico dirección O.SO-E-NE. Escala 1:50.000

Las formaciones afectadas por este gran pliegue fueron arrasadas al final del Cenozoico, hace unos 5 millones de años, durante un episodio de gran estabilidad geológica. Esta erosión a gran escala originó una amplia planicie cuyos restos pueden encontrarse por amplias zonas de la provincia de Teruel en forma de páramos y que recibe el nombre de superficie de erosión fundamental.

Tiempo después, se fue reorganizando la red hidrológica. Los valles fueron ganando en profundidad conforme los ríos incidieron sobre las rocas. Donde estas eran más duras, se formaron cañones fluviales (lo veremos muy bien en esta misma excursión), mientras que cuando atravesaban materiales más blandos, como ocurre en el fondo de la Hoya de Galve o en la mayor parte del Alto Alfambra (entre Allepuz y Aguilar del Alfambra), se formaron valles abiertos.

Mirando hacia el oeste, hacia el monte de la Cruz de Carralcamín

… encontramos una serie de estratos inclinados hacia el este. Todos ellos se depositaron, uno tras otro, sin interrupción, en un proceso de sedimentación (con continuidad) aunque en diferentes ambientes sedimentarios, por ello están formados por rocas distintas. Tras su depósito y transformación en roca, se plegaron (orogenia Alpina) y, en distintas fases, se han ido erosionando.

Los que estamos pisando corresponden a areniscas y arcillas depositadas en ambientes fluviales hace unos 120 millones de años (Cretácico Inferior). Son las que aparecen en el mapa señaladas por el número 13.

Las areniscas, son las que llevamos viendo desde hace un rato, tienen unos granos de arena blanca (cuarzo) que son fácilmente visibles.

Entre ellas se intercalan unas arcillas de color rojo violáceo.

Donde afloran las arcillas, al ser menos competentes que las areniscas, se forman barranqueras abiertas por la erosión de las aguas de arroyada. Como puede verse, entre el PR-TE 36 que estamos siguiendo y el cerro de nuestra derecha (Cruz de Carralcamín).

Cuando las arcillas se empapan, durante episodios prolongados de lluvias o tras la fusión de la nieve, disminuye el rozamiento interno entre sus partículas y es habitual que se produzcan unos pequeños deslizamientos en superficie. Se distinguen muy bien cuando la ladera está cubierta por praderas, como es el caso.

Estas pequeñas formas de relieve no tienen relación con las sendas que crea el ganado a lo largo de sus desplazamientos …

… aunque el pisoteo por ovejas o vacas puede incrementar las descarnaduras de los primeros.

Estas arcillas rojizas retienen mejor el agua que las areniscas. Son buenas tierras agrícolas. Por ello estas laderas han sido puestas en cultivo.

Hacia el oeste, en la falda del cerro de la Cruz de Carralcamín, afloran unos materiales diferentes. Se trata de unas calizas y margas de tonos grises y cremas, respectivamente. Corresponden al número 12.

Estas rocas proceden de sedimentos depositados en el tránsito entre el Jurásico y el Cretácico en llanuras mareales, llanuras costeras y barras submareales costeras, ambientes marinos de escasa profundidad. No es raro encontrar restos de moluscos en las calizas.

Al observar estos estratos con perspectiva en la otra orilla del río Alfambra, hacia el norte, se aprecia muy bien esa intercalación entre calizas (C) y margas (M).

La caliza es una roca compacta y resulta más difícil para la colonización por las plantas, que aprovechan las grietas que ofrece. La marga es una arcilla con una alta cementación por carbonato cálcico, por lo que retiene mejor el agua y resulta más accesible para la colonización vegetal. En la foto superior puede comprobarse que las margas están bien cubiertas por el matorral (tomillo, aliaga, salvia, jarillas) por lo que tiene un aspecto más verdoso.

Por último, el Cerro de la Cruz de Carralcamín …

… es un afloramiento de calizas. Son rocas muy resistentes a la erosión por lo que forman un importante resalte atravesado con dificultad por el Alfambra (Ríos Bajos).

Estas calizas proceden de fangos carbonatados que se depositaron hace unos 140 millones de años a lo largo de última división del Jurásico Superior (Malm), en un ambiente de plataforma marina.

Estas calizas forman el extremo del sinclinal y el núcleo de un anticlinal de dimensiones hectométricas que se apreciará muy bien desde la Muela. También muestran abundantes diaclasas que, en conjunto, dan un aspecto reticulado.

Las areniscas y las arcillas (13) que atraviesa el sendero se ponen en contacto con unas rocas muy diferentes (20) en cuanto a su origen. Se trata de conglomerados

con matriz arenosa

y arcillas rojas poco cementadas …

Estos materiales son sedimentos acumulados en ambientes continentales hacia mediados del Terciario, cuando la orogenia Alpina estaba concluyendo. Procederían del desmantelamiento de los relieves formados durante el levantamiento de la cordillera Ibérica. Los conglomerados en forma de abanicos aluviales, las arcillas en llanuras de inundación.

Estas rocas se disponen en estratos horizontales. No se han visto afectados por esfuerzos compresivos. Como son más recientes, descansan sobre los estratos del Mesozoico (11, 12 y 13). Es un tipo de contacto que se conoce como discordancia angular (o disconformidad).

La meteorización física comienza a desprender los clastos de caliza y de arenisca que componen los conglomerados. Se aprecia sus formas suaves, redondeadas, indicadoras de un largo transporte previo al depósito.

El sendero sale a una pista que remonta por nuestra izquierda. Llevamos tan solo 20′ desde Galve.

A mano izquierda, la ladera de arcillas terciarias ha sido abancalada para su puesta en cultivo. La creación de terrazas agrícolas es una inteligente estrategia de incrementar la fertilidad de la tierra, al aumentar la infiltración del agua de lluvia y al reducir la pérdida de suelo.

Los bancales situados en la parte superior de la ladera, cada vez más estrechos, han dejado de cultivarse por su escasa rentabilidad. Sobre ellos crece el pasto y están dedicados a su aprovechamiento ganadero.

Junto a una vieja señal se deja el camino para tomar una senda que sale por la derecha y que alcanza las ruinas de una paridera que levanta sobre un collado. Debió ser un edificio enorme, un indicador más de la potencia ganadera de Galve en el pasado. Son comunes las parideras en estos espacios situados entre las tierra de cultivo y el monte. En esta parte del término de Galve, estas construcciones fueron destruidas durante la Guerra Civil al utilizarlas las tropas republicanas como leña durante el duro invierno del 1937-1938.

Son muros de mampostería. Piedras sin tallar unidas por argamasa. Una observación detallada de estas piedras da una idea de las rocas más abundantes en el entorno.

Predominan unas calizas grises. Las de borde anguloso son las calizas del Jurásico Superior (como las del cerro de la Cruz de Carralcamín) que afloran muy cerca. Las de borde redondeado son los cantos desprendidos de los conglomerados terciarios que acabamos de cruzar en el sendero. Se observan algunos cantos de areniscas moradas (Cretácico Inferior) que también formaron parte de los citados conglomerados. Y la argamasa, pues imaginable …. las arcillas terciarias que nos vienen acompañando.

Allí se deja el PR-TE 36 para desviarse hacia el noroeste y pasar entre un gran campo que desciende suavemente hacia el oeste y los últimos bancales orientados al saliente. El resto de la excursión iremos monte a través, pero no tiene pérdida.

Se habrán quedado atrás los conglomerados y las arcillas terciarias y ascenderemos por una áspera ladera en la que afloran primeros las calizas y margas (12) del tránsito Cretácico-Jurásico …

Se aprecia la alternancia de los estratos de calizas (más peñascosas) y margas (más terrosas)

y, al poco, las citadas calizas del Jurásico Superior (11).

Conviene ascender el cerro por su largo lomo, dejando hacia el este la Hoya de Galve y hacia el oeste el cañón fluvial de Los Alcamines que se abre hacia el ya visible Bajo Alfambra.

No se encontrará señal alguna en la cima de la Cruz de Carralcamín, pero sí varios sistemas de parapetos rocosos de las trincheras que circundan a diferentes alturas la cota de 1.329 m. en la que se aprecia una depresión cubierta hoy por arbustos que podría corresponder a un puesto de observación

Desde la cima se aprecia muy bien la extensión de la mina de arcilla

… y la actividad de excavadoras y de camiones en su incesante ir y venir hacia las industrias azulejeras de la Plana de Castellón.

Se intuye un paso que desciende hacia La Muela, ahora visible por su cara sur, la menos aparente …

Al pasar ese collado rocoso …

… podremos contemplar a nuestra derecha el estrecho de los Ríos Bajos y la vega de Galve …

el acantilado de Piedra Galiana

En la parte superior afloran calizas (11) que descansan sobre otras calizas alternantes con margas (10)

y la hoz que forma el río Alfambra al rodear la Muela …

… y salir dirección suroeste antes de formar el cañón fluvial de Los Alcamines.

El acceso a la Muela es muy difícil y peligroso por la cara este pues hay un espectacular y sobrecogedor acantilado de cien metros de caída hasta el río …

Hay que tomar un sendero que desciende por la izquierda del collado (hacia la cara oeste de la Muela) y que pronto accede hacia la planicie superior …

El río Alfambra ha creado un espectacular meandro encajado y una formidable muela.

Estamos en las rocas más antiguas encontradas durante la ruta. Son calizas de origen marino depositadas hace unos 146 millones de años durante el Jurásico Superior (Malm). En realidad se trata de una serie en la que se disponen alternadamente y de forma rítmica estratos de calizas grises de unos 20-30 cm de espesor con calizas margosas algo más delgadas (10).

El palomesto (Rhamnus pumila) …

y la villomera (Amelanchier ovalis) …

… crecen entre las grietas de las calizas acelerando la meteorización biológica. Es decir, la profundización de las grietas al penetrar las raíces y la alteración química debida a sustancias que produce durante su actividad biológica o al morir sus órganos.

La superficie de la Muela tiene un relieve suave y está cubierta por una pradera aprovechada tan solo por la cabra montés.

Rebaño de machos de cabra montés. Foto: Ch. L. Paricio

Este herbívoro encuentra alimento en las hierbas de la planicie y en las matas de las laderas. Dispone de agua en el cercano río y también de crestas rocosas y venteadas donde descansar. La tranquilidad del paraje se supone. Es común verlas aquí y más común es observar sus excrementos.

Llama la atención su aspecto terroso. Todo indica que ingieren arcilla, posiblemente para incorporar la pequeña cantidad de sal que contienen, nutriente mineral escaso en la zona pero imprescindible para los herbívoros, pues el sodio es poco abundante en su dieta vegetal.

Desde la planicie de la Muela se observa un sistema de sinclinal y anticlinal en los escarpes de la margen derecha del río, estructuras tectónicas evidentemente arrasadas por la erosión miocena ….

que originó la amplia penillanura conocida como Superficie de Erosión Fundamental (S.E.F.).

De hecho, la propia Muela, forma parte del mismo sinclinal como muy bien se aprecia desde Piedra Galiana.

Es un caso de relieve invertido. Es un sinclinal que ha quedado como una zona elevada mientras que los anticlinales contiguos son zonas situadas a menor altitud. Es lo que se llama un sinclinal colgado. La acción erosiva fluvial ha desgastado más fácilmente las calizas alternantes con margas sobre las que descansan las calizas que afloran en la parte superior de este relieve.

En los Ríos Altos se observa el anticlinal …

… que continúa del kilométrico sinclinal de la vega de Galve.

Como consecuencia de los mismos empujes horizontales que originaron los pliegues , aparecen algunas fallas inversas que han afectados a estos estratos.

Sin embargo, son mucho más comunes las fallas normales, casi todas con pequeños saltos, formadas probablemente durante etapas de estiramiento de la corteza bajo las que evolucionó la cuenca durante el Mesozoico.

En la fotografía siguiente se aprecia cómo dos fallas conjugadas, con buzamientos simétricos respecto a la vertical, y que en origen debieron de responder a la deformación extensional del Mesozoico, tienen ahora aspecto distinto: la de la derecha no muestra apenas desplazamiento (quizá sólo un pequeño desplazamiento de componente normal), mientras que la de la izquierda muestra una clara componente inversa. Eso sugiere que durante la orogenia Alpina se reactivaron como inversas fallas normales heredadas del Mesozoico, algo que es muy común en toda la cordillera Ibérica.


En el escarpe de la Muela, muy cerca del acantilado, puede verse un pequeño escalón entre dos bloques calizos. El bloque hundido (b.h.), hacia el este, el bloque elevado (b.e.) hacia el oeste.

Es posible que se trate de una falla normal.

La grieta, menos expuesta a los vientos y al sol, ofrece ambiente apropiado a los agrillos …

La caliza que aflora en estos parajes sufre efectos del modelado kárstico. Existen pequeños lapiaces en la superficie de las rocas y algunas cavidades, como la Cueva de las Dos Puertas, en la misma Peña Galiana …

Asomándonos al meandro que forma el río Alfambra alrededor de la Muela daremos por terminada esta excursión en la que se han señalado algunos elementos geológicos.

¡Os animamos a descubrir este precioso paraje de Galve!