ARTEMISIA ARMENIACA

UNA PLANTA MUY ESPECIAL EN LOS MONTES DE ALLEPUZ

El género Artemisia es un grupo de la familia de las Asteráceas (o Compuestas), plantas herbáceas o leñosas que suelen tener las hojas basales divididas y generalmente aromáticas, y pequeñas flores agrupadas en capítulos que se disponen a lo largo de un eje.

En el mundo se han descrito cerca de quinientas especies de las que cinco de ellas son comunes en el Alto Alfambra como son el ajenjo o asensio (Artemisia absinthium), la escobilla o bocha (Artemisia campestris) o la ontina (Artemisia herba-alba) o la artemisia de Asso (Artemisia assoana). Muchas de ellas son propias de pastizales secos muy pastoreados o de ambientes transitados, tolerando bien la presión ganadera y el pisoteo, habiéndose visto favorecidas por la actividad humana.

Agrupación de rosetas de Artemisia assoana con forma almohadillada

Hace unos años, los botánicos Gonzalo Mateo, Carlos Fabregat y Silvia López, en sus prospecciones florísticas por la sierra de Gúdar, encontraron unas plantas que pertenecían al género Artemisia y que, por sus rasgos morfológicos, no se asemejaban al resto de las existentes en la península Ibérica.

Se trataba de una artemisia perenne con unos largos tallos subterráneos (rizomas) de los que surgían unos grupos de hojas que nacían a la misma altura, dispuestas en círculo (rosetas) y que eran estériles, así como unos tallos erguidos y poco ramificados de unos 20-40 cm que soportan las flores.

Ante esta situación los botánicos ampliaron su estudio considerando que esta planta asterácea tuviera relación con plantas del mismo género de regiones cercanas a la península Ibérica, fundamentalmente de Europa oriental y de Oriente Medio.

Y es que durante durante tiempos geológicos afectados por una gran aridez, especialmente a finales del Mioceno (la crisis salina de Messiniense que provocó la desecación parcial del mar Mediterráneo) pero también durante ciertas fases del Cuaternario, alguna plantas propias de las estepas de Afganistán, Irán y Turquía se extendieron por el sur de Europa y alcanzaron la península Ibérica ocupando actualmente ambientes esteparios.

Interpretación geográfica de la cuenca del Mediterráneo durante la crisis de salinidad del Messiniense (Mioceno Superior). Fuente: F. Ledesma

Tras el análisis comparativo con otras especies del género Artemisia que son propias del Centro y Este de Europa concluyeron que se trataba de algo diferente.

Y ampliaron todavía más el ámbito geográfico encontrando que presentaba los mismos rasgos que Artemisia armeniaca, una planta propia del norte de Irán, el centro y sur de Rusia, el Cáucaso y el este de norte de la península de Anatolia. Este hallazgo científico fue publicado en los Anales del Jardín Botánico de Madrid en 1994.

Desde el descubrimiento en la península Ibérica de esta planta se han encontrado cuatro poblaciones separadas entre sí. Una está en Fortanete, otra entre Valdelinares y Mosqueruela y hay dos más dentro del término de Allepuz. Son las únicas poblaciones aragonesas …

Mapa de distribución de Artemisia armeniaca en Aragón. Fuente: Atlas de la Flora de Aragón

y peninsulares conocidas.

Fuente: Ministerio de Transición Ecológica

Se encuentran a unos cuatro mil kilómetros de la población más cercana por lo que tiene un gran interés científico al tratarse de una acusada disyunción biogeográfica.

Su hábitat en el Alto Alfambra son los bosques abiertos de pino royo, chaparra, agrillo y enebro común del piso oromediterráneo, siempre sobre sustrato calizo y arcilloso.

Los botánicos sostienen que la intensa presión ganadera en la zona margina a Artemisia assoana a las orillas de los espinares donde se protege del herbivorismo. En estos ambientes encontré, con la ayuda de Carlos Fabregat, unas poblaciones en densos y altos prados en la val de Sollavientos en una soleada mañana de julio de este año.

Sin embargo, muy cerca y en un ambiente más abierto, de prado corto entre chaparras crecían numerosísimas rosetas.

El Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra reúne valores naturales extraordinarios en los ecosistemas que alberga. Este es un caso muy especial. Pero hay más. Los iremos viendo.

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