EL PUENTE DE GALVE

UN MONUMENTO Y DOS INCÓGNITAS

La riera de Galve es el punto de inflexión del arco que traza el río Alfambra en su recorrido desde Gúdar hasta Teruel. Es una hoya comprendida entre los desfiladeros que ha abierto el río Alfambra al cruzar el sector norte de la sierra del Pobo. Este río ha creado una amplia vega a partir de los sedimentos que ha ido aportando tras sucesivas crecidas e inundaciones.

En mi opinión este recóndito paraje es uno de los más hermosos de todo el Alto Alfambra.

Al este, se levantan los blancos peñascos calizos de los Ríos Altos. Al oeste, el río se abre paso a través de los agrestes Ríos Bajos. En el fondo de la hoya, serpentea el río Alfambra sobre sus propios sedimentos. Lejos del alcance de las crecidas, una colección de pequeños hortales. Más cerca del río, una dehesa fluvial aprovechada desde hace siglos como pastos para rebaños de ovejas y para la producción de madera, a partir de una extensa arboleda de chopos cabeceros.

Este es el escenario de un emblemático monumento : el Puente de Galve.

El Puente de Galve fue declarado por el Gobierno de Aragón como Bien de Interés Catalogado, mediante Orden de 22 de junio de 2009 (BOA 17 de julio de 2009).

Es un monumento muy bien caracterizado por los especialistas como elemento constructivo .

Es un puente de dos ojos.

Está construido con sillares de una piedra arenisca trabada con cal. Una arenisca de tonos claros, rosada o crema. Estas piezas muy probablemente se extraerían de alguna cantera cercana pues esta roca es común en ciertos estratos del sinclinal de Galve. Las dimensiones de los sillares y la regularidad geométrica de la factura es algo desigual entre las diferentes hiladas. Excepción son aquellos que forman parte de la rosca de los arcos.

Los dos arcos son de medio punto. Son de diferentes dimensiones, de mayor diámetro -y altura- el izquierdo, que es bajo el que pasa habitualmente la corriente del río. Bajo el arco derecho tan solo corre el agua durante las avenidas.

Cada arco tiene una hilada voladiza (imposta) sobre el que descansaría la estructura de madera (cimbra) empleada durante su construcción.

Cerca de la base se aprecia el saliente de la imposta

Los dos arcos descansan sobre un pilar central que se soporta sobre un estribo de planta asimétrica. Aguas arriba, este pilar tiene un tajamar con forma de triángulo escaleno para así conducir la mayor parte del caudal hacia el arco mayor. Aguas abajo, el estribo presenta un espolón de planta semicircular

El tablero del puente tiene un perfil ligeramente convexo y una base formada por una capa de piedras cementadas con cal.

En la margen derecha se aprecia la existencia de parámetros de mampostería trabada con cal, claramente posteriores a la fábrica principal, que sustenta un sistema de escalera-rampa formado por piedras hincadas y empedrado.

Por el contrario, en la margen izquierda hay un sistema de rampa con encachado de piedras.

El pretil es de una sillería muy parecida a la del resto de la fábrica aunque también tiene tramos reconstruidos con mampostería y, en la margen derecha, cuatro hiladas de bloques de hormigón.

Tradicionalmente se ha dicho que el Puente de Galve es «medieval». Sin embargo, la presencia de un espolón circular, el tipo de sillería utilizada, la configuración del tablero, el uso de arcos de medio punto y la composición general de la obra hacen pensar a los especialistas que la fecha más probable para su construcción serían los siglos XVI y XVII.

El Puente de Galve es actualmente el único puente antiguo que queda en pie en toda la cuenca del Alfambra.

En el pasado seguramente habría otros puentes, construidos en madera o en piedra. Estos puentes, posiblemente construidos con menos recursos, no debieron soportar las temibles y regulares avenidas del río Alfambra siendo destruidos y, tal vez, después reconstruidos hasta ser barridos por la siguiente crecida. Es posible que los puentes o las palancas que hoy conocemos provengan, tras su remodelación, de algunos de aquellos.

En cualquier caso, el Puente de Galve debió ser el mejor construido -o uno de los mejores puentes, si es que se perdió algún otro similar que no conocemos- en los 102 kilómetros de longitud del río Alfambra.

Nos surgen varias preguntas. ¿Por qué en Galve y por qué en aquella época se construye un puente de tan buena factura? Es decir, el dónde y el cuándo.

La cuestión espacial (el «dónde») requiere conocer cómo sería la red viaria en los siglos XVI y XVII en esta parte del sur de Aragón. Los historiadores demuestran que fue un periodo de una notable actividad económica basada en la ganadería lanar y en la elaboración de productos textiles para su exportación por las comunidades rurales de las Tierras Altas de Teruel . Es decir, el tránsito de rebaños, de mercancías y de personas debió de ser intenso. Los caminos eran infraestructuras imprescindibles. Serían de herradura en las zonas montañosas y carreteros en aquellos terrenos menos peñascosos o de relieves más suaves.

La localidad de referencia en este territorio sería la ciudad de Teruel.

Comentando la primera cuestión con Alejandro Pérez Cueva, catedrático de Geografía Física en la Universidad de Valencia, nos apunta dos posibles hipótesis que transcribo:

«Siguiendo el trazado del camino de los Pilones en un Atlas de mapas antiguos, aparece uno entre Teruel y El Pobo que coincide con su trazado. Este camino continua hacia el N, en dirección a Galve. Era, al parecer, una vía alternativa hacia el N, desde Teruel, más o menos paralela a otro camino antiguo que sigue la ruta del Bajo Alfambra. Aunque en El Pobo el camino de los Pilones tuerce hacia el E, hay una vereda importante que continua recta desde este municipio hacia el N y llega a Galve. Esta vereda cruza el río unos pocos metros aguas arriba del puente pero, en caso de riada, no costaría nada utilizarlo».

«Otra posibilidad es que sirviese para los antiguos caminos desde Galve hacia Orrios y Escorihuela (no creemos que para el de Villalba Alta que sigue en esencia el trazado del río y lo vadea en varias ocasiones). Estos caminos confluyen más o menos en lo alto de la sierra y tienen un trazado común desde allí hacia Galve. Sería una conexión entre el Bajo Alfambra y la zona de Aliaga y Alto Guadalope por Galve e Hinojosa de Jarque, sin dar tanta vuelta por Mezquita de Jarque ni utilizar el Camino de los Pilones, que es más senda que camino carretero. Esta opción tiene la pequeña ventaja de pasar por los manantiales de la cara W de la sierra del Pobo, muy abundantes desde Escorihuela hacia el N».

Y concluye afirmando:

«Era un puente necesario para todo lo que procedía desde el S y el SW, siempre con Teruel al fondo. Y el único punto vadeable entre dos desfiladeros muy largos»

Por que, efectivamente, la vega de Galve es el paso más sencillo entre dos largos e infranqueables cañones fluviales. El primero, al este, es el de los estrechos comprendidos entre los Ríos Altos de Galve y Cañaseca, en Aguilar del Alfambra, tiene once kilómetros de longitud. El segundo, al oeste, es el que arranca en los Ríos Bajos de Galve y termina aguas abajo de Los Alcamines, en Villalba Alta, de una longitud similar. Es el único vado en más veinte kilómetros de cauce.

La anchura del Puente de Galve sugiere que tendría uso por carros y carretas. Además, formaría parte de un camino carretero que se dirigiría hacia el Bajo Alfambra -por Orrios- que tendría un desvío hacia El Pobo, tal vez por senda de herradura.

La cuestión temporal (el «cuándo») también la resuelve este profesor de forma exitosa.

La estructura del Puente de Galve sugiere haber sido levantado en algún momento de los siglos XVI y XVII. Coincide esa época con la «Pequeña Edad de Hielo«, un periodo frío que tuvo lugar, según la NASA, entre 1550 y 1850.

El artículo Flood frequency and seasonality of the Jucar and Turia Mediterranean rivers (Spain) during de «Little Ice Age« publicado en Méditerranée. Revue géographique des pays méditerranéens de José Miguel Ruiz, Pilar Carmona y el propio Alejandro Pérez Cueva aporta información sobre el comportamiento hidrológico de los ríos Júcar y Turia durante la Pequeña Edad de Hielo.

El río Alfambra, principal afluente del Turia, drena todo el sector nordeste del área de estudio.

En la siguiente gráfica se expresa el número de inundaciones en periodos de diez años en la cuenca del Turia.

En esta figura se representa la distribución temporal de las crecidas anuales clasificadas en tres niveles de magnitud relativa media (1), alta (2 ) y extrema (3) para el río Turia.

Es claro que las grandes avenidas del Turia pueden deberse a precipitaciones muy copiosas producidas bien en la cabecera de la cuenca (río Guadalaviar), bien en la cuenca del Alfambra o bien en su tramo medio o bajo, ya en tierras valencianas.

Aún no teniendo suficiente precisión para el Alto Alfambra los datos del citado estudio apuntan a que los episodios de aguas altas y muy altas fueron frecuentes en las últimas décadas del siglo XVI y en la primera mitad del siglo XVII.

Justo el momento en que se construiría el Puente de Galve para facilitar el vado del río Alfambra.

Incógnitas resueltas.

¡Gracias, Alejandro!