LA DEHESA DE GÚDAR

EL ENTORNO NATURAL DEL ÁREA RECREATIVA

El merendero de la Dehesa es un área recreativa de Gúdar. Es un buen punto de partida para acceder a uno de los espacios naturales más sobresalientes del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra: el barranco de las Umbrías.

Es por ello que en todo tiempo resulta fácil encontrar a grupos de amigos o familias disfrutando de la comida y de la compañía en las mesas mientras que en el mes de julio son habituales los grupos de chavales con sus monitores en colonias estivales.

Es un uso público del monte que aproxima las montañas, los bosques y los ríosa a los ciudadanos. Esto ofrece una oportunidad para observar, aprender y disfrutar de la Naturaleza y, al tiempo, para comprender su fragilidad y tomar conciencia del necesario compromiso de todos para su conservación.

Pero el campo es mucho más que un espacio de esparcimiento y de bienestar. Es también un espacio de descubrimiento y de asombro. Y no solo para los niños.

Asombro al descubrir cómo surge el agua de la misma roca caliza …

y se desparrama por la ladera de la montaña …

saturando el terreno y arrastrando las partículas finas del suelo, lo que obliga a la vegetación a desarrollar una estrategia para colonizar este inestable medio.

El barranco de las Umbrías se inicia en La Silleta (1.923 m), una suave y alargada cima que hace de divisoria entre las cuencas hidrográficas del Mijares y del Alfambra, junto al puerto de Valdelinares. Y termina, abriéndose, frente al Mas del Prado, en la vega del río Alfambra en Gúdar.

Panorámica del barranco de las Umbrías desde el monte Jabaldana. Al fondo a la derecha, el Castillo del Mas de Sancho y, más allá, la sierra de Sollavientos.

El arroyo mantiene el régimen de caudales propio de las montañas mediterráneas. Aguas altas tras el deshielo y prolongados temporales. Estiaje durante los meses de verano. Y súbitas y breves crecidas tras las violentas tormentas que, con frecuencia, se preparan en estas montañas.

Tal como ya comentamos en un artículo estas tormentas activan a otros arroyos efímeros que descienden por las laderas del pinar hasta el principal.

En cualquier caso, salvo tras las tormentas, el arroyo principal lleva unas aguas limpias y frescas …

que se oxigenan …

… en las pequeñas cascadas que surgen cuando la corriente encuentra los estratos calizos que se intercalan con las grises margas.

El segundo ambiente, el más representativo de estas montañas, es el forestal. Extensos bosques de pino royo (Pinus sylvestris) cubren sus laderas. No son bosques muy maduros. Buena parte de ellos son el resultado de la recuperación espontánea del pinar tras el abandono de la agricultura de montaña y el éxodo rural producido hace unos sesenta años. Y, por otra parte, mantienen un régimen activo de aprovechamiento maderero que retira los mayores árboles, los rodales más veteranos.

Aún así, décadas de estabilidad favorecen el desarrollo de un tapiz de musgos en el sotobosque …

que está poblado por multitud de invertebrados …

Un diplópodo propio de ambientes boscosos

En estos ambientes tan umbríos el estrato arbustivo es pobre. Sin embargo prosperan plantas trepadoras como la enredadera (Hedera helix), que asciende por los troncos de los pinos …

El ramoneo de la cabra montés defolia las ramas bajeras de la hiedra (Hedera helix)

o que llegan a alcanzar las ramas inferiores de los mismos tras crear una maraña caducifolia, como la madreselva (Lonicera xylosteum)….

La madreselva de hoja pilosa (Lonicera xylosteum) con el fruto casi desarrollado

A finales de febrero, cuando la nieve se retira, comienza la floración de la campanilla de invierno (Galanthus nivalis), una delicada herbácea propia de los bosques umbríos eurosiberianos y que muestra el carácter de corredor biogeográfico de la cordillera Ibérica, incluso en su sector meridional.

Y, buscando también los ambientes frescos y poco iluminados, el acebo (Ilex aquifolium).

Cuando los pinos tienen edades similares y crecen con gran densidad los troncos se estilizan y solo los extremos se muestran verdes. La competencia por la luz es dura. Un vendaval o una nevada puede ser una oportunidad para la selección natural, tronzando los ejemplares peor dispuestos o menos vigorosos y dejando espacio para sus vecinos.

Pero también una oportunidad para los hongos saproxílicos que se activan al percibir el declive del árbol y comienzan a desarrollar cuerpos fructíferos …

Hongos, musgos, líquenes …

… son actores esenciales en la compleja función que despliega cada día un bosque vivo.

En los prados que se abren en el pinar es común encontrar algún rebaño de vacas. Es la versión doméstica de los grandes ungulados que antaño poblaban los bosques primigenios europeos. Y que cumplen funciones similares. Como el mantener la complejidad estructural. O transformar celulosa y otras moléculas de difícil digestión en proteínas y grasas, de gran utilidad para los humanos. O el devolver, tras la digestión y la excreción productos que enriquecen y fertilizan el suelo del bosque.

Múltiples oportunidades para ciertos organismos, como los insectos comedores de estiércol y como ciertos hongos coprófilos.

Hongos e insectos. Insectos y hongos. Los pequeños pero grandes descomponedores del bosque.

Y, algo apartado del merendero, encontraremos un tercer ambiente que diversifica el ecosistema: el roquedo.

Siguiendo la pista que remonta hasta la masía del Cordellate, a poco más de diez minutos de paseo, a través de los pinos se asoman unos peñascos. Son las paredes calizas que, hacia poniente, ofrece la loma del Rabosero.

Estos ambientes umbríos, la protección frente al viento y el agua que se filtra entre las grietas favorece al tejo (Taxus baccata), otra especie arbórea de óptimo eurosiberiano …

Ejemplar de tejo (Taxus baccata) adosado a la peña.

y, de nuevo y especialmente, a la enredadera, que se encuentra aquí en su ambiente óptimo …

.. salvo por la abundancia de cabra montés que resulta abundante en estos parajes donde encuentra todo lo que precisa: alimento, tranquilidad y peñascos.

En los últimos años, hiedras y tejos no pueden estar más «cabreados».

Los enormes bloques desprendidos del roquedo abren claros temporales en el bosque aumentando su complejidad y dinamismo.

En estos caos de bloques prosperan los espinos propios de la orla del bosque y cuando el ambiente comienza a cerrarse, de nuevo vuelve a colonizarlo el pinar.

El arroyo, el bosque y el roquedo son tres ambientes naturales en los que los niños (y los adultos) podemos descubrir y asombrarnos de la belleza, la complejidad y la magia que reúne la Naturaleza.