NIEVE EN VERANO

Para poder engañar a la humanidad no tendría que hacer tanta calor. Aun así, cada uno que pasa me mira pensando en el invierno. Es casi invierno en el otro hemisferio del planeta pero aquí no. Aquí casi es tiempo de cosecha aunque este año con todo lo que ha llovido, anda tardía.
Más gente andando admirando absortos el paisaje que, sin ayuda de efectos especiales, consigue sorprenderles cada año. En lo que va de este, tengo el agua a mi favor. El agua puede, cayendo desde el cielo dando de beber a la tierra, sumergirnos a todos en la vida que crea, incluso es capaz de cambiar el horizonte de la manera más literal. 
Al fin un niño dice en voz alta lo que todos piensan: “¡parece nieve!”- grita entusiasmado mientras hunde sus deditos en la blancura al borde del camino y lanza al viento mis flores ligeras como el Platero de Juan Ramón Jiménez, casi de algodón. 
Sigo sacudiéndome, lanzando al aire miles de ellas que casi flotan en el aire dejándose llevar como bolisas de enero.
El espectáculo está servido para quien sepa mirar a su alrededor, para quien no haya visto nunca nieve en verano y, quiera saber de verdad, como huele el pan al nacer.
Neus Asensi (texto y fotos)
Jorcas

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