TIEMPO DE ESCAMOCHAR

Escamochar, remoldar, escamondar, caudillar, escabezar, escamoldar … nombres populares que son diferentes en cada pueblo, en cada familia, y que sirven para denominar a un mismo trabajo. Cortar todas las ramas que nacen de lo alto de un tronco y a una misma altura en un chopo cabecero, o en un sauce o en una mimbrera. Es lo que los técnicos llaman desmochar.
Es invierno. Es tiempo de escamochar. De preparar la escalera y subirse a la cabeza, o toza, o capota, o cabezada … a la cruz (de nuevo, los técnicos) que de todas esas maneras se llama. Antes con la segur o el astral, en la luna menguante entre diciembre y marzo, para evitar que se querasen las vigas una vez puestas. Ahora con motosierra, dando igual la luna, pues la madera solo se usa para leña. El árbol está en reposo, con la savia parada. Recuperándose tras el esfuerzo del pasado verano.
Y con agilidad y habilidad, ir tirando una a una, todas las vigas del chopo. Primero las de fuera, para abrirse camino hacia el centro. Dirigiendo la caída para evitar el río o la pared cercana. Inclinando el corte, apurándolo a la cabeza.
El árbol, sin el peso del ramaje, tardará semanas en brotar en la primavera. Se rejuvenecerá bruscamente. Los brotes o rechizos, abundantes en la cabeza, competirán por la luz y solo los mejores prosperarán. 
Leña para la casa, tras hacerla tarugos. Más luz para el huerto. Vida para el árbol y para los que en él viven.

Invierno, tiempo de escamochar. 

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