UNA RUTA GEOLÓGICA POR AGUILAR DEL ALFAMBRA

UNA PROPUESTA DIDÁCTICA PARA EDUCACIÓN SECUNDARIA

Introducción

La Geología reúne un conjunto de saberes que permiten interpretar la estructura, la dinámica, el origen y la forma del planeta Tierra, pero también su relación con el ser humano.

En Educación Secundaria el aprendizaje en el aula de esta Ciencia de la Naturaleza dispone de abundantes recursos didácticos en forma de muestras, modelos, ilustraciones, documentales o páginas web. En el laboratorio son numerosas las experiencias que permiten reconocer los materiales geológicos y los procesos que los  originan o en los que participan. Así mismo, existen cada vez más museos científicos y centros de interpretación de espacios naturales que abordan temas geológicos.

Sin embargo, uno de los retos de la enseñanza de las Ciencias de la Tierra es conseguir que el alumnado reconozca los materiales y estructuras geológicas en el propio medio natural y que, al mismo tiempo, comprenda los procesos que los han originado. Esto requiere una formación previa en el aula pero también la selección de espacios naturales en los que puedan encontrarse un buen número de elementos geológicos que permitan hacerse preguntas y obliguen a reflexionar sobre su origen.

El Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra es un territorio situado en el sur de la provincia de Teruel que reúne un excepcional patrimonio natural y cultural. Un recorrido por los alrededores de Aguilar del Alfambra ofrece la oportunidad de realizar una clase práctica de Geología y, al mismo tiempo, descubrir un paraje de gran interés ambiental.

Objetivos

La realización del itinerario permite al alumnado reconocer diversos tipos de rocas sedimentarias, tanto detríticas como de precipitación química comprendiendo las condiciones de su formación. Integra evidencias de la actividad de los agentes geológicos internos que afectaron a los materiales terrestre preexistentes, deformándolos  como pliegues o fallas. Permite comprender cómo los agentes geológicos externos, fundamentalmente las aguas superficiales, han generado diversas formas de relieve, tanto de erosión como de sedimentación, así como explicar la existencia de manantiales. La observación de las rocas sedimentarias permite apreciar indicios de la actividad de seres vivos propios de otras eras geológicas. A lo largo del recorrido pueden reconocerse varios casos de aprovechamiento humano de los materiales terrestres, tanto en forma de rocas como del suelo formado por la alteración de aquellas. Por último, es una oportunidad de conocer elementos geológicos de tal interés científico que actualmente forman parte del patrimonio natural.

Contexto de aplicación

Esta experiencia educativa se ha puesto en práctica con alumnado de Biología y Geología (4º ESO y de 1º Bachillerato) del IES Valle del Jiloca de Calamocha (Teruel). El recorrido tiene una longitud de 3,5 km. Se necesitan unas tres horas para su realización. Es una actividad idónea para aplicar los conocimientos adquiridos en el aula por lo que se recomienda realizarla al término del bloque de «Geología».  

Aplicación y resultados

El itinerario geológico parte de la plaza de la Fuente y sigue el Sendero de la Virgen de la Peña. Antes de dejar el pueblo conviene hacer una breve parada en el Peirón de San Antón. Los peirones son pilares de carácter religioso situados junto a los caminos en las salidas de los pueblos y que son muy característicos de Aragón. Está construido con sillares de arenisca violácea.

Las paredes de las casas y corrales cercanos están fabricadas por piezas de roca sin tallar (mampostería) de dos tipos de rocas sedimentarias: calizas y areniscas. Las primeras son de tonos grises mientras que las segundas pueden ser violáceas o marrones por lo que estas construcciones tienen una singular combinación cromática. Si se considera la teja de las cubiertas (arcilla), nos encontramos con los tres tipos de rocas que predominan en esta ruta.

Al pasar junto a las eras, en la ladera de la montaña ya se aprecian las series de areniscas, margas, arcillas y calizas. Hay formas de transición entre unas y otras, lo que demuestra las condiciones progresivas de avance (transgresión) y de retroceso (regresión) del nivel el mar. Estas rocas proceden de sedimentos depositados en ríos y lagunas costeras durante el final del Jurásico (Portlandiense, en facies Purbeck) o a principios del Cretácico (Formación Aguilar del Alfambra).

La ladera del Cerro tiene estratos inclinados con variados ángulos de buzamiento. Una actividad interesante es encontrar series transgresivas (arenisca-arcilla-marga-caliza) y regresivas (caliza-marga-arcilla-arenisca). Es una oportunidad para reflexionar sobre los ambientes y condiciones de sedimentación, y su relación con los movimientos eustáticos.

Las rocas que afloran en las laderas de El Cerro descansan sobre unas calizas más antiguas (Kimmeridgiense) que afloran en la parte superior de este monte y que son más antiguas. Es un contacto concordante, pues no hubo interrupción en el proceso de sedimentación entre unos y otros materiales.

A media ladera se observa un chopo solitario y unas junqueras.

Es un manantial. El agua que se ha infiltrado a través de los planos de estratificación de las calizas surge al exterior al encontrarse con impermeables arcillas. Junto al camino, una señal indica la presencia del Pozo de la Cuerva.

Retirando un palé se observa el nivel freático y el muro de mampostería construido para aprovechar el agua subterránea.

Muy cerca, afloran areniscas cementadas por carbonato. Estas rocas, muy ásperas al tacto, han sido utilizadas tradicionalmente para afilar cuchillos y otros objetos cortantes de hierro. Es una antigua cantera de piedra de amolar. Otro uso de los materiales terrestres.

Son muy evidentes los efectos erosivos causados por las aguas de escorrentía. En los afloramientos de arcillas y margas se aprecian acarcavamientos, una forma de relieve de marcado control litológico. Rocas impermeables (arcillas y margas), notable pendiente, escasa cobertura vegetal y torrencialidad en las precipitaciones. El aprovechamiento tradicional de este paraje ha sido como pastos para el ganado ovino, lo que ocasionó la deforestación y ha dificultado la recuperación del bosque. También tuvo uso agrícola, donde afloran las arcillas y margas, lo que obligó a construir muros de piedra para aumentar la fertilidad y reducir la pérdida de suelo. Es un buen lugar para reflexionar sobre la edafogénesis y su limitación en estas difíciles condiciones ambientales. Si se han producido lluvias recientes, son comunes los acúmulos de unas bolitas arcillosas de tamaño milimétrico. Son excrementos de lombriz de tierra, un actor fundamental en la dinámica y funcionalidad del suelo.

En la parte superior del Cerro afloran unos potentes estratos de caliza marcados en superficie por unos surcos alargados: son lapiaces. Una forma de relieve originada por la disolución del carbonato de calcio por las aguas superficiales (modelado exokárstico).

Junto al sendero, ya cerca de la cima, unas calizas  masivas se disponen en estratos casi verticales (crestas). Es una buena oportunidad para reconocer -y medir- los elementos de un estrato: muro, techo, potencia y planos de estratificación. Y, con la ayuda de la brújula de geólogo, el ángulo de buzamiento y la dirección.  

La cima del Cerro es una estrecha planicie. Una superficie llana se extiende hacia el otro lado del Estrecho y la sierra del Pobo: es la superficie de erosión fundamental. Este altiplano es un vestigio de una época (hace 5 millones de años, final del Mioceno) en la que buena parte de esta región presentaba un paisaje casi llano, efecto de la prolongada erosión producida a partir de la orogenia Alpina y que afectó a los relieves creados durante la misma.

Desde la ermita de la Virgen de la Peña y desde el mirador sobre el Alfambra  pueden verse, en la ladera de enfrente (El Canalizo) la erosión diferencial debida a la desigual dureza de las rocas. Las calizas, más resistentes, forman resaltes. Las arcillas y margas, más blandas, forman depresiones. Es un relieve en cuesta, por el buzamiento de los estratos afectados.

Esta erosión es posterior a la que formó el altiplano sobre el que descansan ermita y castillo. Esto permite evidenciar diferentes eventos erosivos que tuvieron lugar en tiempos distantes entre sí. Y abordar una de las mayores dificultades en el aprendizaje de esta ciencia: el tiempo geológico. Incluso el tiempo relativo.

El mirador es un laboratorio geológico. Hacia el suroeste se levanta La Muela. Sus laderas están cubiertas por un pinar de repoblación.

Es un monte de superficie plana en el que, sobre el terreno, pueden apreciarse estratos horizontales de conglomerados, areniscas y arcillas, evidencia de que su depósito fue posterior a la orogenia Alpina. La formación de cárcavas denota su posterior erosión. Es una forma de erosión y un relieve tabular.

En el fondo del valle, se aprecia el río Alfambra y la arboleda singular de chopos cabeceros. Este río, en sucesivos crecidas producidas durante el Cuaternario, ha depositado sedimentos detríticos finos que forman la vega cultivada de Aguilar. Tres fases de sedimentación: jurásica-cretácica, terciaria y cuaternaria. Una orogenia (Alpina). Y dos fases de erosión: paleógena y cuaternaria.

El mirador se asoma a un acantilado abierto por el río Alfambra que ha dejado a la vista un espectacular anticlinal en rodilla de dimensiones hectométricas.

El pliegue es una manifestación de la orogenia Alpina, producida por el choque de la placa Africana con la pequeña placa Ibérica; fue el responsable del levantamiento y la deformación de las rocas sedimentarias depositadas durante el Jurásico y Cretácico y de la formación de la cordillera Ibérica. Este pliegue, abierto por la erosión fluvial (cluse), ha sido declarado un Lugar de Interés Geológico (LIG) por el Gobierno de Aragón y está incluido en el catálogo de espacios importantes para la geodiversidad. Aguas abajo, el Alfambra se interna en el Estrecho y penetra en un cañón fluvial de 12 kilómetros de longitud que ha abierto en las calizas jurásicas. Otra forma de erosión propia del modelado exokárstico. Otro LIG.

El sendero desciende bruscamente al cauce del río por una inclinada ladera en la que se alternan las margas y las calizas (Purbeck). Es muy interesante acercarse al estrecho. El Alfambra es un río con un régimen hidrológico de tipo mediterráneo que tiene aguas altas en invierno y primavera, mientras que padece estiaje y suele secarse muchos veranos. Sin embargo, nunca ocurre esto en el estrecho de la Virgen de la Peña, por la descarga de las aguas subterráneas infiltradas en los páramos calizos cercanos.

Remontando el cauce del río se observan los efectos de las crecidas. En las ramas altas de las sargas y en los troncos de los chopos se acumulan de restos vegetales, lo que refleja la altura del nivel del río durante las crecidas. En zonas más cercanas al cauce, la erosión fluvial ha dejado a la intemperie las raíces de los chopos y ha depositado cantos y gravas. En otras zonas más alejadas del cauce, se han formado bancos de arena donde las pequeñas matas han frenado a la corriente.

Es una oportunidad para introducir un breve debate sobre el Principio del Actualismo propuesto por Charles Lyell.

El sendero pasa ahora bajo la ermita, junto a un chopo cabecero monumental y al puente que permite cruzar el Alfambra. Poco después, a mano izquierda, en la parte inferior del Cerro afloran los sedimentos de la facies Purbeck del inicio de la ruta. En el muro de unas areniscas se aprecian ondulitas (“ripple marks”) que advierten el ambiente de sedimentación de tipo deltaico en el que se formaron.

Muy cerca hay una fiel réplica de las icnitas de dinosaurio que se encuentran en el cercano yacimiento de El Hontanar y un panel con información sobre la actividad de estos organismos, los ambientes ecológicos y épocas en las que vivieron. Es otro Lugar de Interés Geológico y un Bien de Interés Cultural.

El sendero se encamina hacia el pueblo. Si al llegar a una bifurcación se toma el camino de la derecha se pasa junto a unas crestas calizas. Una observación detallada de las mismas permite encontrar unas pequeñas (y numerosas) depresiones en el techo de un estrato.

Son huellas de la actividad de los invertebrados que vivían en la plataforma continental (bioturbación) en la que se depositaron estos materiales carbonatados.

Una actividad para integrar y sintetizar lo aprendido puede ser elaborar una sencilla historia geológica en la que el alumnado ordene cronológicamente una serie de acontecimientos geológicos comentados a lo largo del itinerario.

Conclusiones

Esta actividad educativa permite al alumnado reconocer en el campo elementos geológicos tales como son diferentes tipos rocas, pliegues, formas de erosión y sedimentación, actividad paleontológica, etc. e interpretar los procesos que los han originado. Igualmente permite comprender la sucesión en el tiempo de los acontecimientos geológicos que explican la naturaleza geológica de un territorio, introduciendo de esta forma la variable temporal.

Chabier de Jaime Soguero y Chabier de Jaime Lorén

Referencias:

IGME: Mapa Geológico de España. Serie MAGNA (1:50.000). Hoja 543 (Villarluengo)

Meléndez, I. (2004). Geología de España. Una historia de seiscientos millones de años. Editorial Rueda.

Najes, L (inédito). La transición Jurásico-Cretácico en el entorno de Camarillas y Aguilar del Alfambra (Teruel). Trabajo Fin de Grado. Curso 2014-2015. Universidad de Zaragoza.

Simón, J.L. (1998). Guía del Parque Geológico de Aliaga. Ayuntamiento de Aliaga, Departamento de Geología de la Universidad de Zaragoza y CEDEMATE.

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