CONOCER LAS SARGAS DEL ALTO ALFAMBRA

UN ESTUDIO SOBRE LA INFLUENCIA ECOLÓGICA EN EL CRECIMIENTO DE LOS SAUCES CABECEROS

El reto de conocer los sauces trasmochos.

Los árboles trasmochos han sido recursos vitales en las economías rurales desde, al menos, el medievo en Europa por lo que aún forman parte de los sistemas agroforestales y de los paisajes agrarios más genuinos. Un caso particular de estos «bosques culturales» son las dehesas fluviales de chopos y sauces, especies arbóreas especializadas en extraer y utilizar aguas subterráneas someras.

Los sauces (Salix sp.) son especies pioneras y de crecimiento rápido que forman bosques ribereños y de llanura aluvial en ambos hemisferios. Su regeneración y crecimiento están muy relacionados a los regímenes hidrológicos y están adaptados a los cambios de humedad del suelo y al caudal de los ríos, incluidas las inundaciones.

Los viejos sauces trasmochos europeos, principalmente Salix alba, se escamondaban a unos 2,5-3,0 m de altura del suelo, sobre un tronco cada vez más grueso y se volvían a desmochar cada pocos años para producir leña, postes, mimbres y forraje, lo que creaba una gran copa de hasta veinte ramas.

Paisaje invernal en Plaines de l’Escaut (Bélgica)

Estas prácticas tradicionales son el origen de estas arboledas abiertas formadas por sauces añosos que han sido aprovechadas por la ganadería debido a la productividad de esos frescos pastos. Estos icónicos bosques antropogénicos desempeñan un papel clave en la biodiversidad de los bosques de ribera y en los paisajes culturales europeos.

Historia cultural y significado de los sauces trasmochos del suroeste de Alemania. Una exhaustiva monografía.

En la actualidad se desconocen las edades y el ritmo de crecimiento de los sauces blancos trasmochos. Tampoco se sabe cómo funcionan y cómo les afecta la escasez hídrica estacional en las regiones mediterráneas. Disponer de esta información es fundamental para gestionar y conservar estas saucedas añosas, aunque la descomposición y el ahuecado del tronco principal dificulta su datación precisa.

A principio de 2025 comenzó una investigación sobre las edades y el crecimiento de los sauces cabeceros del valle del Alfambra realizada por un equipo formado por Jesús Julio Camarero y Cristina Valeriano (Instituto Pirenaico de Ecología-CSIC) y Chabier de Jaime y José Antonio Sánchez (Centro de Estudios del Jiloca). Hace un par de meses fueron publicados los resultados y conclusiones de este estudio en un artículo de la revista Dendrochronologia. An Interdisciplinary Journal of Tree-Ring Science. Los objetivos perseguidos se han abordado mediante:

  • el muestreo de cinco arboledas de sauce trasmocho ubicadas en la provincia de Teruel, sometidas a diferentes situaciones ecohidrológicas y edáficas.
  • la cuantificación de su diámetro, crecimiento radial y edad.
  • la correlación de la variabilidad entre el crecimiento radial del tronco con las variables climáticas y caudal de ríos próximos.

En el valle del Alfambra

En febrero de 2025 se muestrearon sauces blancos (Salix alba) en el Alto Alfambra, donde se conocen como sargas, que eran gestionados previamente como árboles trasmochos. La zona de estudio fueron cinco lugares de la cuenca del río Alfambra (Teruel, cordillera Ibérica, nordeste de la península Ibérica).

Cuenca hidrográfica del río Alfambra con los lugares muestreados en el estudio. El mapa de Europa muestra la zona muestreada (en rojo) y la distribución de Salix alba (en verde).

Los bosquetes muestreados corresponden a tres situaciones ecohidrológicas y litologías diferentes, todas ellas representativos de los bosques de ribera de este valle.

  • Rambla de caudal intermitente sobre arcillas y conglomerados terciarios (Neógeno) en zona baja (1290 m.s.n.m.) del barranco de los Navarros en término municipal de Ababuj (sitio AB en el mapa).
Sargal del barranco de los Navarros, cerca de su desembocadura en el río Seco. En Ababuj (sitio AB)
  • Arroyo de caudal casi permanente asociado a manantiales de origen kárstico sobre materiales carbonatados de cretácicos de los barrancos del Regajo en zona baja (1330 m.s.n.m.) en el término municipal de Jorcas (sitio JO en el mapa) y el de la Vega (1240 m.s.n.m.) en término municipal de Fuentes Calientes (sitio FC en el mapa).
Sargas trasmochas junto a la fuente del Yermo, en el Regajo de Jorcas (sitio JO)
Paisaje primaveral del barranco de la Vega, en Fuentes Calientes (sitio FC)
  • Riberas de cuencas altas sobre sustratos arenosos y margosos cretácicos (Albiense y Aptiense, respectivamente) de los ríos Sollavientos en zona alta (1580 m.s.n.m.) en el término municipal de Allepuz (sitio SO en el mapa) y del río Blanco/Alfambra en el valle de Motorritas en zona alta (1650 m.s.n.m.) del término municipal de Gúdar (sitio MO en el mapa).
Sarga cabecera con brote de un año tras su escamonda. Valle del río Sollavientos, en el término municipal de Allepuz (sitio SO)
Sargas trasmochas con brotes de un año. Ribera del río Alfambra/Blanco en el valle de las Motorritas, término municipal de Gúdar (sitio MO)

Todos estos parajes presentaron sauces con copas escamondadas en los dos últimos años, salvo el sitio SO, donde coexistían sauces desmochados recientemente con otros que no lo habían sido en los últimos 15-40 años.

El clima del territorio estudiado es mediterráneo continentalizado y se caracteriza por tener inviernos fríos y largos y veranos cálidos y cortos, con temperaturas medias comprendidas entre los 10,6 y los 12,6 ºC y una acusada continentalidad que es responsable de algunas temperaturas mínimas extremas (-25 ºC). La precipitación anual es modesta para la notable altitud y tiene una marcada influencia mediterránea en cuanto a su irregularidad y al régimen, con valores comprendidos entre los 420 (zonas bajas) y los 650 mm (zonas altas).

La vegetación del área de estudio corresponde a dos pisos bioclimáticos. El supramediterráneo, el propio de la zona situada a menor altitud (sitios FC, JO y AB), tiene como vegetación potencial predominante quejigo/rebollo (Quercus faginea), encina/carrasca (Quercus rotundifolia) y, en menor medida, sabina albar (Juniperus thurifera) y pino laricio (Pinus nigra). La zona de cabecera del valle (sitios SO y MO) pertenece al piso oromediterráneo, con vegetación potencial de pino albar/royo (Pinus sylvestris), sabina rastrera/chaparra (Juniperus sabina), agracejo/agrillo (Berberis hispanica) y enebro común (J. communis). El estrato arbóreo de las riberas, además del sauce blanco, está compuesta por álamo o chopo negro (Populus nigra) y álamo cano (P. canescens). En estos ambientes, el estrato arbustivo está formado por densos sargales de Salix eleagnos, S. atrocinera y S. purpurea, además de espinares formados por escaramujo/galabardera (Rosa canina), espino albar/vizcodera (Crataegus monogyna), endrino/endrinera (Prunus spinosa), grosellero/redondillo (Ribes alpinum), cornejo (Cornus sanguinea) y aligustre (Ligustrum vulgare).

El muestreo y el procesamiento de los datos de anillos de crecimiento

En cada sitio se seleccionaron para su muestreo entre 12 y 19 viejos sauces cabeceros, separados entre sí al menos 10 m. Se les midió el diámetro normal de tronco (diámetro altura del pecho o a 1,3 m) y la altura de la cruz (cabeza). Se extrajeron testigos en lados perpendiculares del tronco a 1,3 m del suelo mediante barrenas de Pressler.

Extracción de una muestra (testigo de madera) de una sarga

Las muestras se secaron, después se pegaron a soportes de madera y finalmente se lijaron hasta que los anillos de crecimiento se hicieron visibles. Posteriormente se realizó una datación cruzada visual y se midió la anchura de los anillos con resolución de 0,01 mm mediante imágenes escaneadas.

Testigos de madera extraídos mediante barrena de Pressler

Como la mayoría de las viejas sargas cabeceras tienen sus troncos huecos con el duramen (y parte de la albura) con podredumbre, se estimó el porcentaje del área descompuesta mediante el muestreo de tocones de otros sauces que habían sido talados. Se convirtieron éstas en áreas circulares, se compararon las secciones transversales y las áreas descompuestas y se ajustó una regresión lineal.

Los datos climáticos y de caudal fluvial

Para obtener registros climáticos homogéneos y de larga duración se utilizó el conjunto de datos Terraclimate, interpolados a una resolución espacial de 4 km, para el periodo 1960-2024. En concreto, se seleccionaron las siguientes variables mensuales: temperaturas medias máximas y mínimas, precipitación, déficit hídrico climático, humedad del suelo y déficit de presión de vapor.

Aguacero primaveral en Aguilar del Alfambra

Se obtuvieron además datos mensuales de caudal fluvial (1951-2020) de la estación de aforo de Teruel, que representa la variabilidad del caudal de la cuenca del Alfambra. El periodo de aguas altas se concentra entre febrero y mayo mientras que los valores mínimos se producen de julio a septiembre. El caudal depende de la precipitación, pero también de los sustratos geológicos (calizo, arcilloso) que pueden mitigar o incrementar las variaciones de caudal. El caudal anual osciló entre 5 y 111 hm3, lo que muestra una alta variabilidad interanual.

Estampa otoñal del río Alfambra en los Ríos Bajos de Galve

… y los correspondientes análisis estadísticos

Para comprobar la normalidad de las variables, la relación entre el diámetro de los árboles, la fecha de desmoche y el crecimiento de los anillos, la relación entre el clima y el crecimiento del tronco, así como la correlación entre las cronologías y el índice de precipitación-evapotranspiración se han realizado diversas pruebas, análisis y correlaciones.

Tendencias climáticas y de caudal, diámetro, edad y crecimiento de los sauces

En todos los lugares de estudio, las temperaturas máximas y mínimas mensuales aumentaron significativamente entre 1960 y 2024, mientras que las precipitaciones mostraron descensos igualmente significativos, lo que apunta a una tendencia hacia la aridificación. En concordancia, el caudal del río Alfambra también disminuyó de forma significativa.

Acusado estiaje en el río Alfambra tras la desembocadura de su afluente el Penilla. En la imagen, a la izquierda sargas trasmochas, a la derecha chopos cabeceros.

Los sauces con los diámetros más gruesos (106,9-141,8 cm) se encontraron en Ababuj (AB), Allepuz (SO) y Gúdar (MO). Los árboles muestreados mostraron una notable homogeneidad en cuanto a la altura de la cruz o cabeza (2,8-3,3 m), excepto los del paraje de Allepuz (2,3 m), claramente más bajos. La anchura media de anillo varió de 4,27 mm en Gúdar (MO) a 8,23 mm en Ababuj (AB). El sauce más viejo en todo el muestreo tenía más de 100 años y se encontró en Fuentes Calientes (FC).

En el barranco de los Navarros, cerca del cauce del río Seco, en Ababuj (AB) se encontraron algunos de los sauces muestreados más jóvenes pero, al mismo tiempo, de mayor diámetro de tronco
Las sargas trasmochas del barranco de la Vega, en Fuentes Calientes (FC) son las más veteranas del estudio

Los resultados apuntaron a que los sauces cabeceros de los sitios de Fuentes Calientes (FC), Jorcas (JO) y Gúdar (MO) mostraron una alta coherencia en su cronología, es decir, en las anchuras de los anillos de crecimiento del tronco. La serie de crecimiento de los sauces del valle de Sollavientos (SO) mostró una correlación positiva tan solo con la de Gúdar (MO), un ambiente similar (alto, fresco y húmedo), pero no con el resto. La serie de crecimiento de Ababuj (AB) no mostró similitud con los ninguno de las cuatro saucedas restantes.

Relaciones entre el clima y el crecimiento de los sauces

Se observó que los altos niveles de humedad del suelo en la primavera y el verano favorecieron el crecimiento de las sargas cabeceras en todos los lugares estudiados, salvo en Allepuz (SO), donde el crecimiento respondió positivamente a las condiciones cálidas y a la diferencia entre la cantidad de humedad que contiene el aire y la cantidad de saturación del mismo (el llamado déficit de presión de vapor) de mayo a agosto.

Paisaje primaveral del río Sollavientos con sauces trasmochos

En Allepuz y Gúdar, dos sitios localizados en las partes más alta del valle, es decir en zonas frescas y húmedas, un caudal alto en enero se relacionó con bajas tasas de crecimiento lo que podría explicarse por los efectos del encharcamiento, es decir, la saturación prolongada del suelo y la aparición de condiciones anaeróbicas en la zona radicular.

Imagen invernal de los sauces trasmochos de la cabecera del río Alfambra/Blanco

Las sargas cabeceras de Ababuj (AB) mostraron un mayor crecimiento cuando durante el periodo de abril a septiembre los suelos se presentaban húmedos indicando limitaciones por sequía edáfica.

Imagen de los sauces trasmochos del sitio de Ababuj al inicio de primavera

En el bosquete de la Fuente de los Yermos, en Jorcas (JO), la alta humedad del suelo en verano y las temperaturas frescas de agosto se correlacionaron positivamente con mayores tasas de crecimiento de las sargas cabeceras indicando de nuevo limitaciones del crecimiento por sequía..

Sauces trasmochos junto a la fuente de los Yermos, en Jorcas

En la val de Motorritas, el crecimiento de las sargas cabeceras estudiadas se vio favorecido por las altas precipitaciones y la humedad del suelo al inicio de la primavera (marzo-abril), sugiriendo la dependencia del crecimiento radial de condiciones húmedas al inicio de la estación de crecimiento.

Imagen de la sauceda de la val de Motorritas (Gúdar) al final de primavera

Algunas conclusiones y aplicaciones del estudio

Las arboledas de sauce blanco en condiciones mediterráneas continentales ajustaron su ritmo de crecimiento a la hipótesis formulada en el estudio. Es decir, que aquellos bosquetes con condiciones ecohidrológicas y climáticas comparables mostraron una variabilidad de crecimiento interanual similares ante las variables climáticas.

Se identificaron dos tipos de respuestas de crecimiento de los sauces trasmochos ante el clima en la cuenca del Alfambra.

Por un lado, en los sitios secos y menos fríos de situados cerca de pequeños arroyos intermitentes o en manantiales de naturaleza kárstica hay una mayor dependencia de la precipitación y de la humedad en el suelo durante la época de crecimiento.

Por otra parte, los sitios de montaña de la parte alta de la cuenca, cerca de ríos con caudales más permanentes, zonas más frías y húmedas, y sobre suelos más profundos, el crecimiento muestra una relación positiva con las condiciones cálidas en primavera y verano.

Estas respuestas contrastadas tienen claras implicaciones para la gestión de estos paisajes únicos, ya que las primeras arboledas son vulnerables a un mayor calentamiento y a las sequías de primavera y verano, mientras que las de las zonas más frías muestran respuestas mixtas, limitadas por el encharcamiento invernal, la reducción de la humedad primaveral y las condiciones frescas estivales.

La gestión de los sauces trasmochos mediterráneos requiere combinar el conocimiento sobre su respuesta a sequías breves con la escamonda de individuos jóvenes vigorosos y la conservación de los ejemplares más viejos, testigos únicos de los paisajes fluviales turolenses.

Jesús Julio Camarero, Cristina Valeriano, Chabier de Jaime y José Antonio Sánchez