EL CORRAL DEL ALJECERO

CULTURA GANADERA HECHA PATRIMONIO

Cuando el río Alfambra entra en el término municipal de Galve recibe las ocasionales aguas del barranco de las Aljeceras.

En la cabecera de esta rambla, en el collado que se forma entre la Loma Argente y el Cabezo del Cucón, se levanta una pequeña construcción conocida en la zona como el Corral del Aljecero.

Está muy poco protegido del cierzo que pasa por el collado. Sin embargo, por su orientación en solana, se beneficia del sol del mediodía.

En el Alto Alfambra los edificios en los que se guardan las ovejas reciben dos nombres: majadas o corrales. Majadas son aquellos que se encuentran cerca de una vivienda, sea dentro de un pueblo, sea en una masada. Corrales, en cambio, son aquellos que están alejados de cualquier vivienda y que suelen encontrarse aislados y en el monte. En unos y en otros se diferencia el cubierto (la estancia bajo techo) y el raso (descubierto por el que se accede al cubierto).

El Corral del Aljecero está compuesto por un cubierto y por un raso, ambos de planta cuadrada y de superficie similar: unos cien metros cuadrados. El cubierto tiene un tejado que vierte a un agua, hacia el raso, y que está orientada al solano, para recibir más calor, algo importante durante el invierno. Al raso se entra por la puerta que está orientada hacia el saliente, ganando así la protección del viento que proporciona el Cabezo del Cucón. La disposición del corral se ajusta perfectamente a la topografía y al microclima del paraje.

El conjunto está dispuesto a lo largo de la ladera. El desnivel se aprovechó para excavar en el cubierto consiguiéndose buenos alizaces, evitándose poner unas hiladas de piedra, además del abrigo que ofrece la tierra en inverno y el frescor en verano.

El raso está cerrado por tres paredes construidas en piedra de mampostería unidas por argamasa. Son muros gruesos, como puede verse en algún punto en el que la pared ya empieza a fallar. La irregularidad de las piedras la resolvió el albañil combinando las diversas formas y tamaños. Aún así se aprecian bastante bien las hiladas …

En la entrada …

y en las esquinas del raso …

… se emplean las piedras más grandes y mejor escuadradas, conocidas como esquineras, que tienen mejor asiento y ofrecen mayor refuerzo.

Estas paredes tienen algo más de dos metros de altura. Unas grandes losas horizontales asoman hacia afuera en la parte superior del muro. Son conocidas como piedras cabeceras.

Se ponían para crea una suerte de visera

… para proteger a la argamasa que une las piedras de la erosión causada por el agua de lluvia.

Sobre las losas se colocaron otras piedras, esta vez irregulares, mediante la técnica de la piedra seca, recreciendo en altura el muro y estabilizando las losas con su carga.

En otras sierras de Teruel se recrecían los muros de los corrales cuando había problemas con los lobos. Pudiera ser también nuestro caso pues, como veremos, estos depredadores aún campaban por los montes de la zona en la época en que fue construida y durante varias décadas después.

Las entradas del raso y del cubierto carecen actualmente de puerta.

Una buena parte de la fachada sur del cubierto se ha venido abajo …

dejando sin apoyo a una de las vigas que ha tenido que ser apuntalada por alguien que aprecia al corral …

… a fin de que no se escachara todo el tejado.

El acceso al cubierto entraña un cierto riesgo.

En el suelo de la entrada nos encontramos una pequeña pared semicircular construida con losas colocadas en vertical.

Al estar el cubierto en pendiente, estas losas evitaban que las ovejas empujaran la sierle hacia la entrada impidiendo el abrir y cerrar de la puerta.

Una vez dentro del cubierto se ve que tiene dos estancias, la alta y la baja, parcialmente separadas por un tabique.

En conjunto tendría una capacidad para entre 60 y 80 ovejas, incluso 100 si se apretaban. No olvidemos que, con el paso de los años el tamaño de las ovejas ha aumentado notablemente al mejorar su alimentación. En cualquier caso, un ganado de los habituales en la época en la que fue construido, el año 1862 como indica la pintura.

En la parte baja, a mano derecha, está el pesebre donde se les daba de comer a los burros o machos

… una vez eran bien atados.

La existencia de un pesebre de animales de tiro evidencia un doble uso del corral: guardar ovejas y caseto de labranza. Serviría también de refugio durante las labores de siembra o de siega en los cercanos bancales, orientados hacia la partida de El Caño.

En la parte de arriba del cubierto, con las paredes más altas por la sobreexcavación del terreno, hay dos alturas. El suelo, que está dedicado a las ovejas, y un altillo, para guardar las hierbas.

Esta pequeña yerbera funcionaba como un almacén temporal de paja, pipirigallo o alfaz. Es decir, alimento para los mulos o las ovejas. Pero también podía servir para dormir si hacía falta hacer noche o echar una siesta. Las hierbas se metían con facilidad desde la parte de atrás, donde el terreno está más elevado, a través de una amplio y cuadrado vano que en su momento tendría ventanos de madera. En la actualidad está parcialmente cerrada por piedras.

La yerbera tiene un suelo de yeso. Descansa sobre unas recias vigas entre las que aparecen otros tantos revoltones de aljez

Está cerrada por los muros exteriores, por el tejado y, hacia dentro, por un tabique construido con losas de piedra unidas a los maderos también con aljez.

En la planta suelo hay dos aberturas enfrentadas para ventilar la estancia. Hacia poniente, una visera vertical …

… en la que se puede apreciar el grosor del muro.

Hacia el saliente se abre un ventanuco cerrado por una reja de hierro …

No es muy común que los corrales tuvieran estas ventanas. Este edificio parece haber tenido varias etapas de uso.

Las jambas del ventano están lucidas igualmente con yeso …

En la parte inferior de la jamba aparecen grabadas unas letras.

Aquí aparece con los colores invertidos y con la curvada rúbrica que la subraya.

Se ve mejor sobre el terreno. Pone «Harry«. Un antropónimo común en países anglosajones. El equivalente a Henry o a Harold.

¿Cuál podría ser el origen de este grabado? La respuesta podría estar en la Guerra Civil.

En 1938, tras la toma de la ciudad de Teruel por las tropas sublevadas el 22 de febrero y el rápido avance hacia Alcañiz en la segunda semana de marzo, se estableció temporalmente una línea de frente que trazaba un amplio arco, al norte del cual (entre Alfambra, Palomar de Arroyos y La Zoma) se encontraba el bando franquista y mientras que el que estaba hacia el sur (entre Orrios, Galve y Ejulve) estaba controlado por el bando leal a la República.

Operaciones bélicas de la Ofensiva de Levante de los Cuerpos de Ejército de Castilla, De Galicia y del Destacamento de Enlace. Fuente: La batalla por Valencia, una victoria defensiva (E. Galdón)

Todos los montes situados al oeste y al norte de Galve estaban defendidos por parapetos y trincheras, entre ellos los de la Loma de Argente y el Cabezo del Cucón.

Las flechas rojas señalan las posiciones defensivas. La flecha negra, la del Corral del Aljecero.

El Corral del Aljecero se encontraba entre ambas posiciones defensivas por lo que es lógico pensar que, durante aquellas fechas, tendría uso como refugio de soldados.

Entre las tropas republicanas se encontraban miembros de las Brigadas Internacionales formando parte de ellas voluntarios norteamericanos, británicos, canadienses o irlandeses. Bien podría ser que alguno de ellos se llamara Harry y descansara en el Corral del Aljecero.

Aunque tanto él como sus compañeros poco tiempo llegaron a ocupar estas posiciones que serían tomadas el 23 de abril por las tropas del Cuerpo de Castilla dirigidas por el general Varela.

En cualquier caso, es solo una hipótesis.

La campaña de Levante en las Cuencas Mineras de Teruel. Fuente: GRIEC

Las partes bajas de las paredes del cubierto están reforzadas con un lucido de yeso.

En la pared orientada a poniente (la de la izquierda en la foto) se aprecian algunas piedras que sobresalen hacia el interior. En principio puede sorprender pues no aparecen otras en el resto de paredes pero se entiende al pensar que la piedra podía parar bien en el hueco. A veces servían para colgar alguna cuerda o el candil

El tejado del cubierto tiene una tramada demasiado larga como para tener un solo juego de vigas. Por eso, a mitad se colocaron dos puentes que descansan en los muros y en un pilar central. Estos puentes sirven de apoyo también a las vigas que soportan el suelo de la yerbera.

Son vigas obtenidas de los troncos de los álamos, especie de árbol que abunda en la cercana riera del Alfambra.

El peso que soportan estos puentes es notable y pueden llegar a romperse. El puente que aguanta las vigas de la yerbera, todavía más. Por eso le han colocado un pequeño puntal (o candela) para reforzarlo pues parece que quería crujir.

Son muy robustas las vigas …

… y, sin embargo, se apoyan lo justo en el muro.

Es muy interesante apreciar cómo encajan entre sí las vigas que recorren el largo del cubierto, cómo descansan sobre los puentes y cómo soportan las vigatillas …

Perpendiculares a las vigas se disponen los cabrios o vigatillas.

La mayor parte de las vigas y de los cabrios se obtendrían de los abundantes chopos cabeceros que crecen en el río …

… pero también de los álamos trasmochos, que también los hay a pesar de no ser esto muy común en otras tierras.

Cruzados sobre los cabrios hay una cama de ramas de sarga.

Como no había dinero para comprar cañizos, se resolvían las necesidades empleando los recursos del entorno. Y como en las graveras y en los rápidos del río, abundarían las sargas, a ellas se recurrió. En la zona dos especies:

Las ramas de las sargas son muy elásticas cuando se manejan verdes, muy resistentes a la rotura una vez secas, son capaces de abultar mucho y de cargar poco peso. Justo lo necesario para cerrar el hueco que dejan los cabrios.

Sobre estos fajos de sargas (también los hay de centeno) se colocaba una capa de barro que se introduciría entre las ramas de sarga y al secarse se pegaría a ellas, trabándolas entre sí.

Y, sobre el barro, ya se ponían las tejas

En el lucido de la pared que cierra la cuadra está grabado otro nombre:

Este es más claro que el anterior. Y más común por aquel entonces en estas tierras: «Trinidad». El pensamiento de algún pastor (o de algún soldado) en esta mujer quedó grabado en sus muros.

Hay también escritos a lápiz, aunque son menos legibles.

En esa pared, también a escasa altura, hay un dibujo grabado:

Es una mano abierta y un cuchillo. Puede ser el dorso de una mano izquierda grabada por un diestro. El dorso muestra unas líneas que convergen hacia los dedos centrales y que están cruzadas por otras oblicuas. Este enrejado también aparece grabado en la hoja del cuchillo.

Los dibujos o grabados de manos con cuchillos son comunes en los corrales, majadas y parideras. El pastor lleva siempre a mano el cuchillo. Para desollar una oveja que se le acaba de morir, despelletarla y aprovechar la piel, las carnes (para casa) y las vísceras (para los perros). Esta imagen se asocia a la invocación de protección ante las tormentas.

El corral, en su sencillez, reúne numerosos detalles que muestran la arquitectura popular, la cultura pastoril, la economía agraria y la historia local … o global. Es un claro ejemplo de patrimonio cultural.

Pero, al mismo tiempo, ofrece la oportunidad de descubrir algunos aspectos del interesante patrimonio natural de este territorio: el geológico.

Los muros del cubierto y del raso forman una colección de rocas: las piedras recogidas del entorno. En este paraje coinciden materiales terrestres depositados en diferentes momentos de la historia de la Tierra.

En rosa, rocas procedentes de sedimentos del Triásico Superior. En azul, de sedimentos del Jurásico. En verde, del Cretácico Inferior. Y en amarillo, del Terciario Superior.

Trabando las piedras o luciendo muros hemos encontrado abundante yeso …

… que se obtenía tras la cocción y el molido de la piedra de aljez recogida en las aljeceras (canteras) de este barranco. En la parte baja, afloran unas arcillas violáceas ricas en yeso que se depositaron durante el final del Triásico en ambientes de albuferas y lagunas costeras.

Entre las piedras de muro se reconocen varios tipos de rocas.

Abundan las calizas masivas de granos finísimos y de tonos blancos …

Otras calizas están formadas por unas pequeñas esferas con líneas concéntricas (pisolitos y oncolitos) ….

Hay también otras rocas carbonatadas que son más ásperas al tacto por presentar pequeños granos de arena: son calcarenitas.

Algunas de ellas tienen grandes cristales de calcita en forma de drusas

Hay otras rocas tienen un color amarillo herrumbroso y muchas e irregulares oquedades. Son las carniolas.

Todas estas rocas están formadas predominantemente por carbonatos. En su mayor parte se depositaron en ambientes marinos, a veces de plataforma, otras veces en ambientes más someros, a lo largo del Jurásico.

Menos comunes son algunas areniscas, formadas a partir de sedimentos arenosos acumulados en ambientes continentales del final del Jurásico …

Y, por último, aparecen piedras que están formados por trozos grandes y angulosos procedentes de otras piedras y que están rodeados de una matriz arcillosa. Son un tipo de conglomerados llamados brechas.

Son sedimentos depositados al final del Terciario y que afloran en la ladera derecha del barranco, siendo fáciles de distinguir por el color anaranjado de la matriz arcillosa.

El corral del Aljecero, como tantos en el mundo rural, es un edificio que ha perdido su función y que, a pesar de su buena factura, se deteriora año tras año a causa de las inclemencias atmosféricas.

Lentamente, la vegetación va colonizando su entorno e incluso su interior. Casi todas son hierbas propias de femeras y de otros ambientes muy nitrificados, como las ortigas, los cardos o las espiguillas …

Pasan los años sin entrar ganado y esto permite el desarrollo de matas, como el agrillo, que difícilmente se hubieran instalado con un corral activo.

Agrillo o agracejo (Berberis hispanica)

El Corral del Aljecero es un pequeño símbolo de una forma de vida basada en la cría de las ovejas para la producción de lana. Es también la clave para comprender la historia económica de las Tierras Altas de Teruel. Y de la génesis de sus paisajes.

Páramos, cerros desnudos, prados … aprovechados por la oveja. La sufrida rasa aragonesa. Bancales para producir cereal y paja. Y rieras en las que cuidar unos chopos que surtan de vigas para la construcción de viviendas y de otros edificios.

Es, pues, también un símbolo del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra. Otro más.

La vista exterior de este corral no puede ser más armoniosa. Es agradable sentarse en la ladera de enfrente y contemplarla. Y, si es primavera, ver cómo verdean los cerrillos y salpican de blanco las villomeras en flor sobre el royo del aljezar. En soledad. Bueno con la compañía del macho de cerribalba

Macho de cerribalba o collalba gris (Oenanthe oenanthe)

… que, recién llegado de tierras africanas, marca el territorio e invita a la hembra a criar de nuevo en el mismo corral. Como cada primavera.

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