UN PASEO URBANO POR EL POBO

UN PATRIMONIO CULTURAL DESCONOCIDO

Acostado sobre las laderas de un cerro se extiende el pueblo de El Pobo. Este alto se levanta entre dos ramblas que descienden de la sierra homónima al contacto entre el piedemonte y el valle del río Seco.

Al fondo, el sereno paisaje invernal de la sierra de El Pobo

El caserío se distribuye por la solana. La estructura urbana tiene forma de triángulo. La rambla de la Quiñonería forma uno de sus lados y la carretera Teruel-Aliaga, otro. Ambos convergen en la cruz de término.

Entre el patrimonio arquitectónico de El Pobo destacan especialmente la iglesia parroquial de San Bartolomé, la ermita de Nª Sª de Loreto y el peirón de San Juan y San Pablo.

Las edificaciones del casco antiguo forman un conjunto urbano muy armonioso y representativo de la arquitectura popular serrana. Viviendas de dos (o tres) alturas, construidas en mampostería, con sillares en las puertas de acceso, aleros de madera y canecillos, cubierta de teja cerámica y solanar al patio con balcón de madera.

Algunas son casas solariegas con escudos heráldicos levantadas durante los siglos XVII y XVIII. Pertenecieron a familias propietarias de grandes rebaños que estivaban en la sierra del Pobo y estremaban en el Reino.

Con el devenir de los tiempos, los cambios socioeconómicos y en los gustos populares, han hecho que, en reformas posteriores, muchas fachadas de piedra fueran revocadas y pintadas e incluso se cerraran no pocas de las puertas para convertirlas en ventanas. Pero aun así, se intuye cómo fueron cada una de ellas y todo el conjunto.

Pasear por las calles de El Pobo tiene un encanto especial. Hacerlo por la noche, todavía más. Mil pequeños detalles sorprenden al paseante atento y observador.

La conversación con los vecinos hace todavía más grato el paseo y ofrece una ocasión para aprender y descubrir la historia y la cultura local.

Se propone una ruta urbana por el casco histórico que concluirá con la visita a tres monumentos ubicados en la periferia. El recorrido completo es de unos 2,8 km de longitud, mientras que la pendiente máxima es de unos 30 m. Cualquier época del año es buena.

Empecemos en la cruz de término que está situada en la intersección de la carretera y la rambla de la Quiñonería, frente al bar-restaurante.

Esta cruz marcaba la salida del Camino Real en la salida de El Pobo hacia el sur. Enteramente construida en piedra, tiene dos basas, siendo la inferior cuadrada y la superior octogonal. Sobre esta descansa un fuste cilíndrico a modo de columna terminado en un sencillo capitel cuyo remate es la cruz. Se aconseja dedicarle atención pues, aunque no está datada, sus piezas parecen tener más de dos siglos. Como todos los peirones y cruces de término, está catalogado como Bien de Interés Cultural por la Ley de Patrimonio Cultural de Aragón.

Este paraje era conocido como el Recogedor, por ser donde se reunían vacas, bueyes y mulos de los vecinos para que el pastor dulero los condujera a los pastos municipales de la dula. Un gran olmo crecía donde ahora se encuentra el surtidor de gasóleo y bajo sus ramas se juntaban las gentes y jugaban los niños. Sus restos fueron trasladados (y apuntalados) al otro lado de la carretera conservándose como una parte de la memoria colectiva.

Abierta hacia la rambla se encuentra la plaza Herrería, también llamada la Replaceta. Es de planta rectangular y en ella convergen la calle Mayor y la calle Real, las dos más notables de El Pobo.

En ella destaca la Casa Bonet. Es un gran edificio construido con paños de mampostería, sillarejo en cantos y jambas, madera en dinteles y vigas, así como rejería antigua en ventanas. El edificio data del siglo XVIII. En el XX fue sometido a dos reformas que conservaron la estructura, emplearon los materiales tradicionales y aplicaron técnicas constructivas originales. En su interior alberga un oratorio privado dedicado a la Virgen del Carmen en cuyo altar se muestra el escudo heráldico del linaje. La familia Bonet adquirió una gran relevancia en el siglo XIX por su participación en la política y en el ejército, además de tener una gran influencia en la vida pública en El Pobo.

Haciendo esquina entre la calle Mayor y la del Carmen encontraremos una casa de dos alturas con la fachada revestida, salvo en el entorno de los vanos. Llama la atención el bellísimo arco de medio punto de la puerta con dovelas de piedra arenisca.

La piedra clave tiene un escudo. Una cruz se levanta triunfal sobre lo que parecen dos serpientes enreligadas entre sí y acogidas en un relicario. Al pie, dos rosetones circulares son los que le dan el nombre popular al edificio: la Casa de los Ajos o de los Panes.

Frente a la Casa Bonet se encuentra la Casa del Cura. Se trata de un gran edificio de dos alturas construido en mampostería posiblemente en el siglo XVIII.

Presenta jambas de sillares rematadas en ménsulas sobre las que se apoya el dintel y que enmarcan la puerta de la fachada principal.

En la parte posterior, ya en la calle del Horno, muestra sus notables dimensiones …

… además de los detalles de su alero y los canes de las vigas, ambas en madera de pino.

Se propone remontar la calle Mayor. A mano derecha se encuentra el Horno.

El antiguo horno fue destruido durante la Guerra Civil. Los combates en el pueblo y en el término de El Pobo fueron especialmente duros. Se reconstruyó durante la posguerra para los mismos fines que tuvo anteriormente y, años más tarde, el Ayuntamiento lo reformó para adaptarlo a los usos recreativos y culturales que tiene en la actualidad. En los pilares interiores pueden leerse inscripciones grabadas de las diferentes reformas, siendo la más antigua la de 1689.

Frente al horno hay un amplio solar. Allí se levantaba una casa solariega que todavía mantiene un pórtico con grandes sillares de caliza …

… en cuyo dintel está grabado un motivo mariano y la fecha de su construcción (1776).

Al otro lado de la calle se puede ver una gran puerta, construida con tablas de pino bien claveteadas, posiblemente de una cochera, cuyas paredes eran de mampostería. En el sillarejo de las jambas hay dos grabados. Uno parece una marca de ganadero. El otro, más estético, una rosa.

Continuando nuestra subida por la calle Mayor, a mano izquierda, aparece la Casa Tarín, otra muestra de casa solariega serrana.

Destacan la recia reja de la planta baja, la carpintería que cierra los vanos y la sillería de la puerta en cuyo dintel aparece grabado el anagrama de Jesús “IHS” junto a un Sagrado Corazón, así como la fecha de fundación de la casa (1737). En su interior conserva dos zaguanes y la escalera original.

La calle Mayor …

… sale a la plaza del Ayuntamiento.

Este espacio urbano puede ser el que en documentos del siglo XVII era conocido como plaza del Olmo, tal vez por existir un ejemplar notable donde luego se levantó la Casa Lugar.

El Ayuntamiento sigue el modelo arquitectónico propio de las casas consistoriales del Alto Alfambra.

La primera planta está abierta por una lonja de dos grandes arcos de sillería que se apoyan en tres columnas …

… y una segunda planta de sillería actualmente revocada que se abre a la plaza por sendos balcones y ventanas.

En el interior de la lonja se aloja la entrada principal, una puerta adintelada de madera de notable factura enmarcada por grandes sillares calizos.

Sobre el dintel se conserva el escudo del municipio con la fecha de construcción del edificio (1638).

A la derecha del acceso principal hay otra puerta, hoy cegada, que corresponde al antiguo calabozo. Ya en el interior, la primera planta conserva el salón de Concejos original con su banco de madera tallada así como el archivo histórico y el antiguo reloj de la torre de la iglesia.

Frente al Ayuntamiento se abre la plaza y en ella, cada fiesta de San Juan, se levanta la lata. Un pino recogido en el monte Castelfrío al que se le quitan las ramas y por cuyo tronco, hace más de ochenta años, trepaban los jóvenes para alcanzar en el extremo superior el ansiado premio de un pollo.

Bajo la plaza del Ayuntamiento se encuentra una nueva construcción: la plaza cubierta. Es un gran porche -abierto lateralmente- con tejado a dos aguas de madera laminada y teja plana, y que se apoya en pilares de ladrillo.

Se utiliza en las celebraciones festivas locales y, especialmente, en la Poborina Folk, festival de música de raíz que se celebra anualmente el fin de semana previo a San Juan.

La plaza se extiende hacia un espacio abierto y ajardinado situado junto a la Iglesia Parroquial de San Bartolomé.

Vista de la cara norte de la iglesia parroquial desde las eras del Castillo. Adviértase la diferencia en la factura y en el color de la piedra con el edificio anexo a su izquierda, la Casa de las Palomas.

La iglesia es una construcción en mampostería que únicamente incluye sillares para el refuerzo de los muros en sus ángulos, como es bien visible en los cuerpos inferiores de su torre campanario. 

Cuenta con una nave mayor, cubierta a dos aguas con teja cerámica y, a sus lados, dos naves laterales de menor altura. Sobre ellas emerge la torre campanario de tres cuerpos: dos de ellos de piedra que corresponden a la construcción del siglo XVI-XVII y un último cuerpo, de época posterior, con planta octogonal y construido en ladrillo que remata una cubierta con tejas cerámicas policromadas.

El acceso al templo se realiza a través de un atrio a los pies de la iglesia, en su fachada oeste, con techumbre de madera inclinada y apoyo en arcos apuntados.

Este atrio de estilo gótico levantino tardío, fechado en 1513, cobija la puerta del templo.

Se trata de una portada en forma de arco conopial rematada por pináculos góticos. En el interior de su arco queda un relieve de la Virgen ya que la antigua advocación del templo fue la de Nuestra Señora de los Ángeles.

En el interior se aprecia que la nave central tiene mayor altura que las laterales. Originalmente era de una sola nave con capillas laterales entre los contrafuertes, que posteriormente fueron perforadas para transformarlo en un templo de tres naves.

Tanto la nave central como las capillas se cubren con bóvedas de crucería de una gran belleza y armonía.

En cuanto a sus bienes muebles, como es habitual en esta zona, muy afectada por la Guerra Civil, destacan las pilas bautismales.

Adosada a la cabecera de la iglesia se conserva una edificación de aspecto fortificado que podría tener origen medieval. Se trata de una potente torre-sala a la que se accedería originalmente por una puerta en alto situada en el lateral que da a la iglesia.

Está construida por mampostería regularizada unida por mortero de cal aunque presenta sillares en las esquinas. Las bóvedas de ladrillo que conserva en su interior parecen asociadas a una reforma posterior.

Popularmente es conocida en El Pobo como la Casa de las Palomas. Se sabe que sirvió como granero del Concejo. En su fachada norte es visible una puerta en el último piso que serviría de acceso al antiguo silo.

Algunos investigadores vinculan este edificio con la Guerra de los Dos Pedros (1356-1369) mientras que otros opinan que diversos detalles constructivos apuntan a una datación algo anterior, posiblemente del siglo XIII.

Detrás de la iglesia, en lo alto del cerro, se encuentran las Eras del Castillo. Era uno de los lugares donde, después de la siega, se trillaba y aventaba el grano para separarlo de la paja. De hecho, en uno de sus extremos aún se levanta un pajar mientras que en otros se yerguen un vértice geodésico, el depósito municipal de agua y, orientado hacia el oeste, cara a la sierra, una pequeña y reciente capilla dedicada a Santa Bárbara, la protectora frente a las tormentas.

Según la tradición, en el cerro, donde hoy se encuentran las eras, se ubicaba la antigua fortaleza musulmana que después fue conquistada por los cristianos y de la que no hay vestigios. Bajo tierra, se conservan varias estructuras subterráneas usadas en diferentes épocas históricas como neveros o como refugios durante la Guerra Civil, que explican la tradición popular del «castillo moro».

La panorámica que se disfruta desde este mirador natural es fantástica. Hacia poniente se tiene una visión bellísima de la sierra del Pobo, desde el Portillo de Escorihuela al monte Castelfrío pasando por la cima de Hoyalta. Hacia el sur, en un plano más cercano, el monte San Cristóbal (Monteagudo del Castillo), más allá el Portillo Ramiro (Cedrillas) y, al fondo, la mole del Peñarroya (Alcalá de la Selva y Gúdar). Por el norte, la Muela de la Umbría (Ababuj y Aguilar del Alfambra), el pueblo de Ababuj y, algo más hacia el este, la muela de Camarillas.

Desde este observatorio se aprecian los cambios estacionales en el paisaje agrario en el valle del río Seco. El marrón oscuro e intenso de los labríos, el verde de los trigos, el amarillo pajizo de la mies seca o el amarillo vivo de los girasoles en flor, salpicando al efímero púrpura de los pipirigallos o el verde azulado de las carrascas truferas.

Durante la Poborina suele programarse una actividad colectiva de yoga en las Eras del Castillo. Es un buen sitio. Elevado, con perspectiva, cercano al pueblo pero alejado del bullicio. Se trata de meditar pero no estar demasiado lejos del lío.

Las Eras del Castillo están, como decíamos, justo al lado de la iglesia. No es casualidad que en distintas sociedades y bajo diferentes influencias religiosas, las personas busquen la espiritualidad en los mismos espacios.

El vial que baja desde la plaza del Ayuntamiento hacia el pabellón es la calle Medio. La primera casa a la izquierda es también notable por sus dimensiones y su factura. Las jambas de la puerta son sillares de piedra caliza mientras que el dintel es una viga de madera bien escuadrada.

La puerta está delicadamente labrada. La talla forma una elipse de rayos solares en cuyo centro acoge una pieza de hierro con dos letras, las iniciales de su propietario, y su data (1852).

Unos pasos más abajo, en la esquina entre las calle Medio y Horno, se levanta el edificio de la antigua Carnicería. Este inmueble y el cargo de carnicero era arrendado tradicionalmente por el Concejo para nutrir sus arcas, afrontar el gasto público y asegurarse el suministro de carne para el vecindario, especialmente en periodos del año de mucho trabajo, como el de la cosecha del cereal. Su construcción se remonta al siglo XVII.

En el exterior el edificio aparece como una buena muestra constructiva de la arquitectura serrana tradicional. Los elementos más interesantes se conservan en el interior de la primera planta: un muro de sillares de piedra abierto por tres vanos: una ventana y dos puertas adinteladas. El muro que separaría la lonja exterior de la carnicería con el dispensario interior.

En el piso primero de la fachada lateral, durante la última restauración, se reubicó un arco de medio punto procedente de la puerta de una casa solariega situada en la cercana calle del Carmen. En las dovelas superiores se aprecia la fecha de la construcción de la citada casa (1737) y en la clave se distingue el escudo heráldico de un linaje infanzón.

Volviendo a la plaza del Ayuntamiento les proponemos seguir por la calle que asciende. Es la calle Iglesia. Y en ella, se encuentran las Antiguas Escuelas.

En origen su un inmueble de propiedad parroquial que, tras la Desamortización de Mendizábal, pasó a titularidad municipal y, desde entonces, ha tenido diferentes usos de relevancia en la vida pobina (archivo, escuela de niñas, casa de la Hermandad, etc.)

El edificio tiene dos volúmenes de diferente altura. Sigue el modelo, materiales y técnicas constructivas de la arquitectura tradicional serrana con ventanas pequeñas enmarcadas por sillares de piedra y, en el edificio de menor altura, destaca el vano principal de acceso adintelado y con ménsulas.

A lo largo del paseo habrá llamado la atención la calidad de los trabajos de carpintería que muestran las casas tradicionales. En la mayoría de los casos son piezas de madera de pino gargallo y royo, pero también hay algunas piezas de sabina albar (trabina). Posiblemente procedan de los antiguos bosques del propio término de El Pobo o, de forma más probable, de los pinares y sabinares de Cedrillas y Corbalán que prevalecieron más en el tiempo.

Destaca su función estructural en paredes, solados, cubiertas y aleros …

Pero, especialmente, en las puertas …

ventanas …

… y balcones.

A lo largo de la calle Iglesia, además de la Antiguas Escuelas, pueden encontrarse muestras de la arquitectura tradicional que se han conservado en las recientes intervenciones realizadas en las viviendas.

En el alero y en la fachada de una de ellas se han integrado antiguos azulejos que le confieren un aspecto armonioso y muestran una cierta influencia levantina.

La calle Iglesia se va abriendo a un espacio urbano cada vez menos consolidado formado por casas aisladas, pajares, cuadras y solares que corresponden a las antiguas eras. Y termina formando un ángulo con la calle Santa Bárbara

… por la que se vuelve hacia el casco antiguo, dejando a un lado algunas casas notables dotadas con hermosas portaladas.

Cuando la calle se estrecha, a mano derecha, encontrarán la Casa de la Tía Marina, en cuya fachada destaca la puerta de acceso al patio que tiene un arco de medio punto formado por dovelas de piedra sillar …

… en su clave está grabado un símbolo solar con el anagrama de la Virgen y un Sagrado Corazón y, al pie de todo ello, la fecha de 1686.

La calle Santa Bárbara termina en la Rambla. Allí puede continuarse el paseo por la calle Buenos Aires

… donde se halla la Casa de Miguel Arnau.

Esta vivienda, rehabilitada en profundidad, conserva en su fachada principal una puerta compuesta por grandes sillares de piedra.

En el centro del sillar que hace de clave en el dintel aparece grabado un escudo heráldico coronado por un yelmo de caballería, lo que sugiere el linaje nobiliario. En su interior, además de dos letras, destaca una mano agarrando a una segur y un árbol, una metáfora del devenir de los bosques de El Pobo.

Bajo el escudo, también grabado, aparece el año de fundación de la casa: “1687”.

Estamos ya debajo del parquecillo que hay a los pies de la iglesia parroquial. Allí desciende decidida hacia la carretera la calle Cuatro Esquinas mostrándonos algunas casas construidas a lo largo del siglo XVIII con múltiples rasgos de la arquitectura popular…

… como la Casa del Estudiante.

En la misma manzana de la citada vivienda, pero ya en la calle Horno, se encuentra el Antiguo Hospital, edificio que alojaba a los transeúntes viajeros que recorrían el Camino Real. Actualmente es una vivienda, aunque aún conserva la puerta de acceso con su arco de medio punto con dovelas de piedra sillar.

La religiosidad de la época y la función caritativa del edificio quedan grabadas en las dos palabras que adornan la fachada y que tantas veces se emplearía como saludo al acceder a él.

Tal vez hubiera buenos herreros en El Pobo o en pueblos cercanos por que, al igual que ocurría con la carpintería, son muy abundantes los trabajos realizados con forja en los edificios de esta localidad.

En las paredes se encuentran desde robustas rejas para cerrar ventanas…

a sencillas anillas para atar caballos y mulos…

Pero es en las puertas donde los trabajos en hierro se prodigan en forma de bocallaves y tiradores

…y, especialmente, como llamadores.

La calle Cuatro Esquinas termina en la calle Real, el antiguo paso del Camino Real por la localidad. En la misma también aparecen algunos edificios dignos de atención.

Destaca la casa del nº 10, un edificio esquinero muy reformado y en regular estado, que tiene tres plantas y consta de dos estrechas fachadas. En una de ellas se aprecia un arco de medio punto formado por grandes dovelas.

Sobre la puerta de la otra fachada hay un dintel con una moldura grabada en forma de arco conopial sobre la que aparecen el anagrama de Jesús (“IHS”) y la inscripción del año fundacional de la casa: “ANNO 1663”.

Volviendo hacia la plaza Herrería dejamos a mano derecha una hermosa fuente de dos caños. Se aloja en una construcción de potentes sillares levantada en 1576 con sillares y con cubierta a dos aguas de losas con canto moldurado.

Como en otros lugares del pueblo, aunque la mayor parte de las antiguas casas de esta calle han sido muy transformadas aún mantienen elementos que apuntan a sus orígenes.

Sorprende el notable número de casas solariegas construidas en El Pobo a lo largo del siglo XVII.

La calle Real termina en la plaza Herrería (o Replaceta) y, con ella, la ruta por el casco histórico de esta localidad. Pero si quieren continuar el paseo para visitar algunos monumentos que se encuentran en los alrededores del pueblo, sigan, ni ellos ni el paisaje les van a defraudar.

Por ejemplo, remontando por la Rambla…

… llama la atención un gran sauce, que es conocido como la Sarga de la Rambla.

Detrás del árbol se encuentra la Fuente del Barrio Alto, de aspecto, materiales y antigüedad muy similar a la de la calle Real …

… aunque en este caso el agua sobrante alimenta un abrevadero. Muy cerca se encuentra el Lavadero del Barrio Alto y el Colegio.

Y si siguen el camino asfaltado que sale del pueblo se alcanza el peirón (o pairón) de Santa Bárbara.

Se trata de un peirón de sillares de caliza gris que descansa sobre dos basas de piedra. El fuste es recto pero remata en un conjunto de marcadas molduras y un pináculo. Todas sus caras, en la parte superior del pilar, están decoradas con tallas de motivos que recuerdan a pendones textiles. En el extremo superior de su cara principal se abre una hornacina en forma de concha donde se alojaría la imagen original de Santa Bárbara. Después de la Guerra Civil, tras su destrucción, fue reemplazada por una placa cerámica polícroma. Fue construido en el siglo XVIII y, con toda propiedad, está catalogado como Bien de Interés Cultural (Ley de Patrimonio Cultural Aragonés).

Recorriendo unos 350 m por un camino asfaltado que pasa entre bancales se llega hasta el polideportivo. Allí, doblando a mano derecha y tomando la carretera dirección Teruel, a poco más de 100 m se alcanza la ermita de Nª Sª de Loreto.

Esta ermita responde a la tipología característica del Alto Alfambra en templos con la misma advocación. Pero en este caso sobresalen su robustez, monumentales dimensiones y el arco dovelado, en lugar de arquitrabado, con dinteles de madera. ¡Es imponente!

Es un edificio barroco de nave única cuyo exterior se compone de un volumen muy compacto levantado con mampostería y sillería, cabecera recta al exterior, cubierta de teja a cuatro vertientes y un amplio atrio en su fachada principal. En el caso de El Pobo destacan los potentes contrafuertes que aparecen en los muros laterales y en los vértices del atrio.

En el interior, el ábside está cubierto con bóveda de medio cuarto mientras que la nave lo está cubierta con una cúpula rebajada. Como es propio del estilo barroco, los muros están decorados con pilastras con capiteles vegetales y líneas de imposta con molduras rectas.

Aunque tan sólo se conserva la carpintería y cerrajería originales de la puerta principal, en el reverso de la cerraja aparece una inscripción con el nombre del herrero y el año en la que se realizó (1748). La decoración pictórica y los bienes muebles son consecuencia de su reciente restauración.

Concluimos esta ruta por el patrimonio cultural de El Pobo con un paseo desde la ermita de Loreto hasta una de sus joyas artísticas más destacadas. Para ello hay que seguir por la carretera, ahora dirección Ababuj. Primero quedarán a la izquierda la cruz de término y el bar-restaurante y, a la derecha, el silo, el polideportivo y los restos de la olma.

Seguimos adelante y aparece el lavadero del Barrio Bajo hasta que saliendo del pueblo, ya entre bancales, surge un camino asfaltado y señalizado que dirige a la Masía de Santa Ana. En esa esquina se levanta el magnífico peirón (o pairón) de San Juan y San Pablo.

Es toda una obra de arte que, además, encierra una historia de reliquias y de cambios en el clima como ya comentamos en este artículo.

Aquí ponemos fin hoy. La descrita es una de las muchas rutas posibles para conocer el notable patrimonio arquitectónico de esta localidad. Pero otras opciones seguro que les permitirán descubrir otros muchos rincones, detalles y paisajes que harán las delicias del viajero curioso. Y es que El Pobo … ¡sorprende!

Documentación consultada:

Benito, F. (1991). Patrimonio Histórico de Aragón: Inventario Arquitectónico.Teruel. Zaragoza. Departamento de Cultura y Educación. Gobierno de Aragón.

Martín, J.J. (2014). Cosicas del Pobo. Boletín anual de historia y etnografía de El Pobo (Teruel) nº 1. Edita Asociación Cultural La Albada.

Martín, J.J. (2015). Cosicas del Pobo. Boletín anual de historia y etnografía de El Pobo (Teruel) nº 2. Edita Asociación Cultural La Albada.

Martín, J.J. (2016). Cosicas del Pobo. Boletín anual de historia y etnografía de El Pobo (Teruel) nº 3. Edita Asociación Cultural La Albada.

Museo de Cedrillas. Patrimonio y naturaleza (2020). Exposición permanente «Castillos, templos y masías. El patrimonio arquitectónico del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra». Ayuntamiento de Cedrillas.

Plan de gestión del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra (inédito). Anexo II. Catálogo del patrimonio cultural. El Pobo. Departamento de Educación, Cultura y Deporte. Gobierno de Aragón.