EL CERRO DE LOS SIETE LUGARES

EL MIRADOR DEL ALTO ALFAMBRA

No tiene la altitud de los montes Peñarroya (2.028 m), Zaragozana (1.976 m), Hoyalta (1.760 m) o Castelfrío (1.755 m). Ni tan siquiera la de su vecina, la Muela de Gúdar (1.644 m). Su silueta tampoco es altiva. Más bien se trata de un cerro masivo y compacto que tan apenas se reconoce en la línea del horizonte. Sin embargo, es uno de los altos más conocidos de todo el Alto Alfambra. Y lo es por la amplísima panorámica que ofrece de este sector de la cordillera Ibérica que permite divisar hasta siete pueblos. Estamos hablando, como imagina el lector, del cerro de los Siete Lugares (1.645 m).

Vista de satélite de la umbría del cerro de los Siete Lugares cuya cima está señalada por una flecha. Foto: Google Earth

En el cerro de los Siete Lugares coinciden los términos municipales de Gúdar, Allepuz y Monteagudo del Castillo.

Es uno de los altos de la alargada sierra de las Molatillas, ese discreto cordel que arranca en Alcalá de la Selva y termina en Ababuj y que separa las cabeceras de los valles de los ríos Alfambra, Mijares y Seco. El cerro de los Siete Lugares es uno más. Tampoco es el más alto. Su función de divisoria de aguas de estas dos cuencas hidrográficas (Alfambra y Mijares) y de la subcuenca del río Seco le ofrece una posición privilegiada como mirador natural.

Vista desde satélite del cerro de los Siete Lugares (con la cima señalada) y de la sierra de las Molatillas en su sector meridional. Fuente: Google Earth.

En este artículo invitamos a conocer este alto y a disfrutar del mirador realizando una sencilla excursión. Una pista forestal que parte de la carretera A-226 (Teruel-Cantavieja) permite llegar casi a la cima mediante vehículos de todo terreno. Sin embargo, nosotros animamos a ascenderlo a pie en un paseo de 1,87 km de longitud y de un desnivel positivo de tan solo 125 m a través del antiguo camino de Gúdar a Aguilar.

El punto de inicio se encuentra en el Km 36 de la carretera A-226 (Teruel-Cantavieja). Estamos en el término municipal de Monteagudo del Castillo. Ese paraje es conocido aquí como las Lomas de Allepuz. Y en Allepuz, como las Lomas de Monteagudo. Es la prolongación descendente de la sierra de las Molatillas en dirección Norte. En una curva de la antigua carretera puede estacionarse el coche y tomar una buena pista hacia el Sur que enseguida deja al lado una pequeña charca, seca las más de las veces. Poco más adelante, atraviesa el extremo de una repoblación forestal de pino royo (Pinus sylvestris) y pino gargallo (Pinus nigra) realizada hace ya una sesentena de años y que fue aclarada hace unos pocos, ahora que ha alcanzado un desarrollo entre latizal y fustal.

La pista asciende suavemente por un terreno rocoso cubierto de prados y salpicado de enebros y de jóvenes pinos de origen espontáneo. Es un espacio que en la ordenación de montes de los pasados años ’60 fue reservado al aprovechamiento ganadero de la entonces aún importante cabaña ganadera de Monteagudo del Castillo.

La pista se asoma por nuestra derecha (hacia el Oeste) al profundo y ancho barranco del Horcajo cuyas aguas se encaminan hacia Cedrillas por el arroyo del Monte. La ruta sigue el curso de un discreto barranco que dirige sus aguas hacia el barranco Hondo, afluente del río Seco. Dentro de varios millones de años, si no hay procesos tectónicos por medio, será capturado por el del Monte. Las aguas ya no irán al Alfambra, sino al Mijares. Son las sordas y largas «guerras» entre ríos.

A la izquierda, el cerro de San Cristóbal. A la derecha, señalado mediante una flecha, el cerro de los Siete Lugares. Entre ambos, la cabecera del barranco del Horcajo.

Tras una cerrada curva, sale un desvío a mano izquierda que hay que tomar y que nos acercará a la cima del cerro de los Siete Lugares por un camino que allí termina. Es un terreno pedregoso apropiado para el enebro y la chaparra. Allí donde el suelo tiene un mínimo desarrollo prospera un denso césped formado por gramas y cárices, muy bien adaptado a la sequedad, el viento y el frío.

En el último repecho previo a la cima del cerro sale al paso el anillo de trincheras que lo circundaba, con su trazado en zig-zag y con su parapeto de piedras, las más caídas sobre el ya colmatado foso.

En estas posiciones elevadas, desde Castelfrío a Sollavientos, se fortificaron las tropas de la 28 División del Ejército Popular de la República para frenar el avance del Cuerpo del Ejército de Castilla en la primera fase de la Operación de Levante tras la ruptura del frente de Aragón y la llegada al mar de las tropas franquistas en la primavera de 1938.

Estas trincheras se aprecian muy bien en una fotografía aérea.

En el cerro de los Siete Lugares aún son evidentes los socavones producidos por los obuses lanzados durante el bombardeo preparatorio al asalto de la cota por la infantería franquista.

Y los restos de metralla desperdigados por la superficie del terreno tras su explosión …

Desde la cima se aprecia la extensión del pinar de repoblación que alcanza hasta las faldas del cerro …

Y, sobre todo, los prados en los que lentamente progresa la recuperación del suelo y, por tanto la vegetación arbustiva y leñosa creándose bosquetes de enebro, chaparra y pino royo.

Estos montes aún son aprovechados por los escasos rebaños de ovejas que hay en los pueblos del entorno. De ser el uso principal de estas sierras el ganadero durante siglos ha pasado a un segundo término ante el aprovechamiento como espacio recreativo, la extracción de madera o la recogida de hongos.

La vista es fantástica desde la cima. Es un divertimento orientarse y reconocer las localidades y los montes que pueden divisarse.

Hacia el poniente, en primer término, Monteagudo al reser del cerro y los restos de su castillo.

Algo más al Sur, alejado, pero también protegido del cierzo por su propio cerro, se arrebuja el núcleo urbano de Cedrillas

Y, hacia el Noroeste, en el fondo del valle del río Seco, se reconoce El Pobo

Hacia levante, al otro lado, se solea abrigado bajo el cinglo el pueblo de Allepuz

Hacia el Sudeste, semioculto por el espolón de la Peña Malena (o Magdalena) y asomado al balcón del joven río Alfambra, se yergue altivo y hermoso el núcleo urbano de Gúdar.

Aguilar del Alfambra es el más lejano de los pueblos que alcanzan a verse. También al reser del Cerro, también en el solanar. Es el sexto.

Y, por último, al pie de la Muela y tras una de las lomas de Monteagudo, se aprecian los pajares de Ababuj que asoman a la Hoz, la torre de la iglesia y la parte superior de la del castillo. Es el séptimo pueblo. El séptimo lugar.

Lugar, en buena parte de Aragón, es la palabra que se usa para hablar de un pueblo, de una localidad.

El cerro de los Siete Lugares es el cerro en el que se ven siete pueblos. Siete de los diez pueblos que conforman el Parque Cultural de Chopo Cabecero del Alto Alfambra. Solo faltan tres. Galve, escondido en la hoya que ha abierto el río. Camarillas, oculto tras su muela. Y Jorcas, más cercano, pero metido en el barranco del Regajo.

Es por ello que el cerro de los Siete Lugares es un paraje que tiene un significado muy especial en el Alto Alfambra. Y también en el Parque Cultural.

Además es un magnífico mirador natural de diversos parajes.

Algunos cercanos, como el cerro de San Cristóbal (1.622 m)…

La Jabaldana (1.666 m), guardiana del barranco de las Umbrías

Algo más lejos, hacia levante, los altos de las Zaragozanas

… la divisoria de las cuencas del Guadalope, Alfambra y Mijares. La difusa frontera entre el Maestrazgo y la sierra de Gúdar. Entre las antigua Comunidad de aldeas de Teruel y los dominios de la Bailía.

Hacia el Sudeste, rotundo y masivo, el monte Peñarroya

… la cima de mitad meridional de la cordillera Ibérica. Y del sur de Aragón.

Hacia el mediodía, se levanta el monte El Chaparral (1.754 m) y se encuentra el Portillo de Ramiro. Allí confluyen los términos de Cedrillas, El Castellar y Alcalá de la Selva. Es otro estupendo mirador.

Las Molatillas, en primer término. En medio, las lomas de Valdespino. Al fondo, el monte El Chaparral.

Algo más cerca, en término de El Castellar y cerca de la loma del Sebo, se dibuja la silueta de la Molatilla …

… un lugar de gran interés arqueológico por albergar los restos de un poblado de época ibérica.

Al fondo, mucho más lejos y hacia el sur, la otra gran cima turolense: el monte Javalambre (2.018 m).

Hacia el oeste, se levanta con su serena belleza la sierra de El Pobo, la frontera entre el Alto y el Bajo Alfambra. El monte Castelfrío es, sin duda, el más altivo.

La Magdalena, Cerro Redondo

el Cabezo de la Atalaya, las Hoyaltas y el Alto la Sierra …

… entre los que se abre el Portillo de Escorihuela.

Mucho más cerca, asomada al valle del Alfambra, se aprecia la muela de Ababuj o de la Umbría.

Hacia el Norte, el Alto de la Solana separa el Alfambra y el río de la Val. Al fondo, los altos de San Just, hacia el río Martín. Se intuyen los huecos abiertos por el río Guadalope, primero entre Miravete y Aliaga, después entre esta y Montoro de Mezquita. Al fondo, la sierra de Ejulve coronada por el Cabezo Majalinos (1.601 m).

En estos paisajes austeros y hermosos comienzan a aparecer nuevos elementos: los aerogeneradores.

Desde el Suroeste asoman por el puerto de Escandón

Por el Noroeste, recorren todos los Altos del Zancao

… desde Cañada Vellida y Galve, desde Mezquita de Jarque a Cuevas de Almudén.

Por el Norte, continuación de los parques eólicos de la Loma de San Just, se están extendiendo hacia el Este en la loma del Buitre, en Cuevas de Almudén, unas centrales eólicas de mayores dimensiones que han creado unos desmontes que son visibles desde muy lejos y que causan un notable impacto ambiental.

Numerosos proyectos de centrales eólicas se extienden por buena parte de la provincia de Teruel, incluido el entorno del Alto Alfambra. Las líneas del horizonte y los paisajes que actualmente se disfrutan desde el cerro de las Siete Lugares pueden cambiar de forma rápida. En muy pocos años.